El Estadio Azteca de Ciudad de México volverá a ser, el próximo 11 de junio, el epicentro del fútbol mundial. Por tercera vez en su historia —tras las ediciones de 1970 y 1986—, el coloso mexicano acogerá el partido inaugural de una Copa del Mundo, esta vez entre México y Sudáfrica, en lo que será el pistoletazo de salida al torneo más ambicioso jamás organizado por la FIFA.
Cuarenta días después, el 19 de julio, el Estadio MetLife de Nueva York cerrará el telón de una competición que por primera vez en su historia se disputará en tres países de forma simultánea: Estados Unidos, México y Canadá.
Un formato sin precedentes
La edición de 2026 rompe con todo lo conocido hasta ahora. Por primera vez, 48 selecciones nacionales tomarán parte en la competición, dieciséis más que en cualquier edición anterior. Eso supone 104 partidos repartidos en 16 sedes a lo largo de tres países, un formato de una escala que el fútbol internacional nunca había afrontado. La Copa del Mundo deja de ser un torneo de 32 para convertirse en una competición de alcance continental que aspira a redefinir el modelo del gran evento deportivo global.
El Mundial de 2026 contará con 48 selecciones, 104 partidos y 16 sedes repartidas entre Estados Unidos, México y Canadá. Ninguna edición anterior había alcanzado esta dimensión
El mapa del favoritismo
Las quinielas sitúan a España, Francia, Argentina, Brasil, Inglaterra y Portugal como los principales candidatos a alzar el trofeo Jules Rimet en Nueva York. Son seis selecciones con historia, con argumentos y con la capacidad de sostener la presión de un torneo de estas dimensiones.
Argentina llega como defensora del título. Campeona del mundo por tercera vez en Catar 2022, la albiceleste afronta el torneo con la incógnita de si Leo Messi, que cumplirá 39 años durante la competición, estará o no en lo que sería su sexta y última Copa del Mundo.
Francia, número uno del ranking FIFA y protagonista de las dos últimas finales, es la otra gran referencia. Brasil, con Carlo Ancelotti en el banquillo, busca su sexto título mundial, el primero desde 2002. Portugal, con Cristiano Ronaldo en su posible despedida mundialista, completa la terna de favoritos no europeos.
Entre las grandes ausencias, Alemania llega al torneo con más preguntas que certezas. La tetracampeona no ha vuelto a encontrar su mejor versión desde el título de 2014 y afronta esta cita con la necesidad de demostrar que sigue siendo una potencia de primer orden.
Italia, por su parte, no estará presente por tercera edición consecutiva, una ausencia que sigue siendo difícil de explicar para una selección con cuatro estrellas en su escudo. Fuera del eje Europa-Sudamérica, Marruecos es la selección con mayor proyección tras su histórico cuarto puesto en Catar.
España llega al Mundial como campeona de Europa, segunda en el ranking FIFA y con 31 partidos oficiales sin perder. No pierde desde marzo de 2023, cuando cayó ante Escocia
Pocas selecciones llegan a este Mundial con una combinación tan favorable de forma, talento y ambición como la España de Luis de la Fuente. La ‘Roja’ aterrizará en Estados Unidos como campeona de Europa —su cuarta Eurocopa, conquistada en julio de 2024 en Berlín—, segunda en el ranking FIFA y con una racha de 31 partidos oficiales sin perder que comparte únicamente con Italia. Los números respaldan el optimismo.
Y sin embargo, la Copa del Mundo ha sido históricamente un escenario ingrato para España. El único título llegó en Sudáfrica 2010, con el gol de Andrés Iniesta en la prórroga de la final ante Países Bajos como imagen para la eternidad. Lo que vino después fue una sucesión de decepciones: eliminación en fase de grupos en Brasil 2014, caída en penaltis ante la Rusia anfitriona en 2018 y otra eliminación desde los once metros ante Marruecos en Catar 2022. El Mundial es, todavía, una asignatura pendiente.
De la Fuente toma el relevo de aquel ciclo y lo hace en las mejores condiciones posibles. Desde su llegada al banquillo en diciembre de 2022, tras la destitución de Luis Enrique Martínez, ha construido un equipo cohesionado, competitivo y con una identidad clara.
La gran estrella y las dudas físicas
El nombre propio de esta selección es Lamine Yamal. El extremo del FC Barcelona, que celebrará su decimonoveno cumpleaños durante la fase final del torneo, llega con la expectativa de confirmar en un Mundial lo que ya demostró en la Eurocopa: que está llamado a ser uno de los mejores jugadores del mundo. Su regreso de una lesión muscular que le ha tenido apartado el último mes es la principal incógnita a corto plazo.
No es la única. Nico Williams, el otro extremo titular en Alemania, se lesionó en la última jornada de LaLiga y su presencia está en el aire. Mikel Merino lleva sin jugar desde enero. Son tres nombres determinantes cuyo estado físico condicionará en buena medida las opciones reales de España.
España debuta el 15 de junio en Atlanta ante Cabo Verde. Uruguay, Arabia Saudí y los debutantes completan un grupo que la ‘Roja’ afronta como favorita clara
En el plano deportivo, España arrancará en un grupo teóricamente asequible. El 15 de junio, en el Estadio Mercedes-Benz de Atlanta, se medirá a Cabo Verde, uno de los cuatro debutantes en una Copa del Mundo junto a Curazao, Jordania y Uzbekistán. Uruguay y Arabia Saudí completan el grupo.
Pedri y Mikel Oyarzabal son, junto a Yamal y Williams, los otros pilares sobre los que De la Fuente construye su proyecto. La portería y el centro de la defensa son las posiciones con mayor competencia interna y donde más abierta está la pugna por un puesto en el once titular.
El horizonte va más allá de 2026. Si España conquista el título, lo defenderá en casa: el Mundial de 2030 se celebrará en España, Marruecos y Portugal. Pocas veces el contexto ha sido tan propicio para intentarlo.

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