El desempeño de Josep Guardiola, Mikel Arteta y Andoni Iraola con Manchester City, Arsenal y Bournemouth respectivamente, están dentro de los candidatos a hacerse con el premio a mejor entrenador del año 25/26 de la Premier League.
Es una muy buena noticia para el mundo del fútbol español tener semejante representación en una competición fuera del país. Según anunció la liga, los entrenadores que optan a ser el ganador al premio son: Keith Andrews (Brentford), Regis Le Bris (Sunderland) y Michael Carrick (Manchester United), junto a los técnicos ya mencionados.
En la pelea por el título inglés se encuentran el Arsenal de Arteta y el Manchester City de Guardiola. A falta de dos jornadas los gunners se encuentran primeros con 79 puntos, perseguido por los citizens con 77. Los líderes de la categoría quieren cerrar el título de liga, al que se le puede sumar el de la Champions, en sus partidos frente al Burnley, ya descendido, en el Emirates y en su visita al Crystal Palace, finalista de la Conference League.
Más complicado es el calendario del conjunto dirigido por el entrenador catalán, al que le queda enfrentarse el Bournemouth en el Vitality Stadium y recibir al Aston Villa, equipo que ocupa el quinto puesto de la tabla clasificatoria.
Por otro lado, los chicos de Iraola están cerca de clasificarse, por primera vez en su historia, en competición europea, a pesar de la no continuidad confirmada del técnico español para el curso que viene.
La decisión para no seguir en el conjunto inglés es única y personalmente del preparador, el cual dio motivos por los que no continuará al frente del banquillo cherry: «Ha sido una decisión que me ha llevado mucho tiempo tomar, no ha sido una fácil. A lo largo de esta temporada, siempre he estado hablando con el club sobre todas las situaciones. Ellos eran conscientes de que esto podía pasar. No siempre hay una razón principal. La decisión que he tomado se debe probablemente a que no quiero arriesgar la sensación de satisfacción que tengo ahora mismo tras estas tres temporadas”.
El español defiende que cada año se va complicando más todo y no quiere «perder el buen recuerdo que tiene».



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