Llega la hora de la verdad. Este domingo se enfrentan Málaga y Almería en la ida de la final del playoff de ascenso. Se disputa a las 21.00 horas en La Rosaleda y es el primer asalto de una eliminatoria que promete ser igualada y emocionante.
Es la primera final andaluza en un playoff por subir a Primera y garantiza que el año que viene habrá otro equipo de Andalucía en la máxima categoría. Uno lleva sin estar ocho años (Málaga) y el otro dos temporadas (Almería).
En la temporada regular ya estuvieron igualados los dos partidos. El Málaga ganó en casa 2-1 y los almerienses lo hicieron en la suya por 3-2. En ambos encuentros ha habido goles en los dos lados y se contabiliza en total ocho. Funes predice lo mismo para la eliminatoria: «Estamos convencidos de que no va a ser una eliminatoria de tan pocos goles. Tenemos que estar tranquilos. Ellos cuando te pegan te pegan fuerte, pero nosotros también hemos demostrado que podemos pegar».
Con La Rosaleda a reventar, el factor campo puede influir, aunque el entrenador de los almerienses Rubi le quita importancia: «Tenemos futbolistas que han jugado en Primera con estadios llenos a rebosar y con más afluencia, y a partir de ahí sabemos que la afición rival va a apretar y animar con deportividad, pero el número no es tan importante porque los 15.000 de Castellón también hacían mucho ruido. Eso me preocupa poco, me preocupa más que nos salga un partido en el que juguemos bien».
El cansancio vuelve a estar en el foco de los malagueños, pues con tres partidos en una semana y muchos ‹tocados› no es el escenario ideal. A eso se le suma la virtud física de los rojiblancos, una de las cualidades que más destaca Funes. No estará Galilea, al igual que en la vuelta ante Las Palmas, pero no hay que lamentar nuevas bajas a priori.



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