El futbolista Rafa Mir ha anunciado a través de un mensaje en sus redes sociales que recurrirá la sentencia que le condena a ocho años y medio de prisión por un delito de agresión sexual y otro de lesiones. La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia dictó el fallo por unos hechos ocurridos en agosto de 2024 en el domicilio del jugador, en la localidad valenciana de Bétera.
«No estoy de acuerdo con la sentencia y la recurriremos en los próximos días. Sigo confiando en la Justicia», ha escrito el futbolista en Instagram
Recurso ante el Supremo
El delantero, jugador del Sevilla y actualmente cedido en el Elche CF, fue juzgado el pasado 28 de mayo. La sentencia fue notificada este lunes a las partes y podrá ser recurrida ante el Tribunal Supremo.
Además de la pena de prisión, el fallo prohíbe a Mir acercarse a menos de 500 metros del domicilio o el lugar de trabajo de la víctima, así como comunicarse con ella, durante diez años. Una vez cumplida la condena, deberá someterse a libertad vigilada durante siete años más. La sentencia fija también una indemnización de 64.000 euros para la joven.
Un segundo condenado
En el mismo juicio fue condenado el también futbolista Pablo Jara, a dos años y medio de prisión y al pago de una multa, por un delito de agresión sexual, otro contra la integridad moral y uno leve de lesiones. En su caso, la víctima fue una amiga de la primera joven, a la que deberá indemnizar con 6.280 euros.
Los hechos ocurrieron tras una noche de fiesta en una discoteca de Valencia, cuando ambos jugadores conocieron a las dos jóvenes
Lo que ocurrió esa noche
Según recoge la sentencia, los hechos se produjeron entre la noche del 31 de agosto y la madrugada del 1 de septiembre de 2024. Tras conocerse en una discoteca de Valencia, el grupo se trasladó a la vivienda de Mir, en una urbanización de Bétera, para continuar la velada.
Allí, según declara probado la resolución, Rafa Mir agredió sexualmente a una de las jóvenes en la piscina y en un cuarto de baño de la casa. Por su parte, Pablo Jara agredió sexualmente a la segunda joven en la piscina, sin llegar a haber penetración, y posteriormente la expulsó de la vivienda a empujones, dejándola semidesnuda en la calle.
Testimonios «consistentes»
El tribunal considera que la prueba practicada durante el juicio acreditó los hechos «sin fisuras», apoyándose especialmente en los testimonios de las dos víctimas. Según la sala, sus relatos fueron «consistentes» y mostraron «coherencia» tanto en el juicio como ante la Guardia Civil, con «detalles precisos».
Rafa Mir negó durante la vista haber cometido la agresión y aseguró que las relaciones fueron consentidas. La víctima, en cambio, relató una doble agresión con penetración, durante la cual afirmó que llegó a llorar, que sentía dificultad para respirar y que pidió al jugador que se detuviera sin que este lo hiciera.
Investigación a la Policía Local
La sentencia incluye además una petición de deducir testimonio —un trámite similar a una denuncia— contra los agentes de la Policía Local de Bétera que intervinieron tras los hechos, por si sus declaraciones durante el juicio pudieran constituir un delito de falso testimonio.



Síguenos en redes

