Desde Chicago, en el corazón de la Ruta 66 y en el punto emblemático donde comienza oficialmente la histórica carretera, 101TV ha conectado con Enric Casacuberta en la víspera de una aventura que llevará su cuerpo y su resistencia hasta límites extraordinarios. El corredor catalán afrontará durante los próximos 150 días el reto de recorrer la mítica Ruta 66 corriendo para dar visibilidad al ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) y recaudar fondos para la investigación de esta enfermedad. Un simple funcionario que con tan bonito gesto puede convertirse en el primero español en hacer la norteamericana ruta a pie y tal vez uno de los primeros.
Casacuberta, amante declarado de esta carretera estadounidense, se enfrenta a una hazaña de más de 4.000 kilómetros que le obligará a recorrer cada día entre media maratón y una maratón completa. Un desafío que, además de su enorme exigencia física, tiene una particularidad: buena parte del trazado original de la Ruta 66 ya no existe y ha sido sustituido por autopistas, obligándole a buscar caminos alternativos durante el recorrido.
Un homenaje a la Ruta 66 en su centenario
La historia de este reto comenzó mucho antes de que Enric se calzara las zapatillas. Casacuberta ha recorrido la Ruta 66 en varias ocasiones y reconoce sentirse profundamente vinculado a una carretera que ya completó íntegramente por primera vez en 2014 y a la que regresó posteriormente para recorrer algunos de sus tramos.
Con la llegada del centenario de la Ruta 66, decidió buscar una manera especial de rendir homenaje a sus creadores. La idea inicial era realizar un gesto simbólico, pero acabó convirtiéndose en una aventura de dimensiones extraordinarias.
«Siendo yo un amante de esta ruta, pensé en hacer un homenaje a los fundadores, a los creadores de esta ruta, con motivo del centenario», explica Casacuberta.
La propuesta fue creciendo hasta convertirse en un reto prácticamente inédito. «Me propuse hacerla corriendo», señala, después de comprobar que muy pocas personas se habían enfrentado a la Ruta 66 de esta manera debido a la complejidad del trazado actual. Este hito lo colocaría entre los primeros en lograrlo, de hecho sería oficialmente el primer español.
¿Por qué el ELA? Un reto convertido en homenaje
La dimensión solidaria llegó después, pero acabó convirtiéndose en el verdadero motor de la aventura. Casacuberta perdió a un amigo a causa del ELA y también conoció la historia de Trini, una vecina de su pueblo afectada por la enfermedad y que falleció recientemente. Ella conocía el proyecto y estaba especialmente ilusionada con la aventura que estaba a punto de comenzar.
Enric recuerda especialmente la conversación que mantuvieron antes de iniciar su viaje. «Me dijo que el día que te vayas, pasa por delante de mi casa, que te voy a despedir». Trini falleció hace algo más de un mes, pero Casacuberta quiso detenerse igualmente ante su domicilio antes de emprender esta aventura. Allí, su familia le entregó un regalo.
«Por ellos va también esto»
A partir de ahí, contactó con la Fundación Catalana de ELA y decidió que el reto debía servir para recaudar fondos y, sobre todo, para contribuir a dar visibilidad a una enfermedad que continúa sin cura.
El «españolito» que se convierte en el único acto oficial del centenario
La aventura de Casacuberta ha encontrado además una importante acogida en Estados Unidos. Su proyecto fue presentado ante la organización encargada de los actos del centenario de la Ruta 66 y ha conseguido un reconocimiento especialmente significativo.
Según explica el propio protagonista, su iniciativa se ha convertido en el único acto oficial del centenario protagonizado por alguien nacido fuera de Estados Unidos. «Esto me llena de orgullo», reconoce.
Mientras diferentes localidades estadounidenses celebran el centenario con concentraciones de coches clásicos y otros eventos, la historia de un español que pretende recorrer la Ruta 66 corriendo y, además, convertir cada kilómetro en un altavoz para el ELA ha despertado una especial curiosidad. «Aquí hasta a ellos les llama la atención que un españolito venga aquí a correr», cuenta entre risas.
Su reto tendrá además una dimensión solidaria a ambos lados del Atlántico. Parte de la recaudación se destinará a organizaciones vinculadas a la investigación de la Esclerosis Lateral Amiotrófica en España y Estados Unidos, en concreto a la ‹The ALS Association›.
«Entre media maratón y una maratón diaria durante 150 días»
La dimensión deportiva de la aventura resulta difícil de imaginar. Enric recorrerá durante cinco meses entre media maratón y una maratón diaria, acumulando más de 4.000 kilómetros. Por ello, antes de viajar a Estados Unidos decidió ponerse en manos de profesionales para preparar una hazaña para la que prácticamente no existen precedentes.
El corredor ha trabajado en un centro de alto rendimiento con entrenador, fisioterapeutas y especialistas, sometiéndose periódicamente a analíticas de sangre y orina, pruebas de esfuerzo y diferentes controles físicos. Incluso cuenta con el apoyo de una psicóloga deportiva. «Se trata de entre media maratón y una maratón diaria durante 150 días, que esto no es poca cosa», explica.
La clave, reconoce, será administrar las fuerzas. No puede permitirse correr al límite durante las primeras jornadas porque todavía quedarán decenas de etapas por delante. «Lo importante es dar visibilidad a la enfermedad durante 150 días», remarca con determinación.
Sin embargo, Casacuberta insiste en que el objetivo principal no es convertirse en una figura deportiva ni establecer una marca. «No por ser el primero ni el cuarto, eso no es importante», asegura. Para él, la verdadera importancia del proyecto está en otra parte: mantener el foco sobre el ELA durante 150 días consecutivos.
«Lo importante es hacerlo durante 150 días, dar visibilidad a esta enfermedad»
Y para conseguirlo, las redes sociales jugarán un papel fundamental. El corredor compartirá su recorrido y podrá ser seguido a través de la web y las cuentas de Ruta 66 por ELA en Instagram, TikTok y YouTube.
Además, durante el recorrido contará con la atención de medios de comunicación y organizaciones estadounidenses. En Illinois, diferentes asociaciones relacionadas con el ELA tienen previsto recibirle durante algunas etapas e incluso acompañarle en los últimos kilómetros de sus recorridos. Los participantes realizarán donaciones directamente a las fundaciones vinculadas a la enfermedad.
Tramos de 130 kilómetros donde no hay nada
Pero más allá del esfuerzo físico, la Ruta 66 también pondrá a prueba su capacidad para enfrentarse a condiciones extremas. Casacuberta comenzará el recorrido en pleno verano estadounidense y terminará el 25 de enero en Santa Mónica, después de atravesar zonas con temperaturas radicalmente diferentes. Calor, frío e incluso la posibilidad de nieve forman parte del escenario al que tendrá que enfrentarse.

Pero uno de sus mayores temores está en los tramos más aislados del recorrido. «Tengo etapas que, por ejemplo, en 130 kilómetros no hay absolutamente nada», explica. ¿Nada? «Bueno, serpientes de cascabel y coyotes».
Una frase que resume la dimensión de la aventura. En algunos puntos del recorrido, Casacuberta atravesará enormes extensiones prácticamente deshabitadas, sin pueblos ni servicios a su alrededor.
Una autocaravana contra el asfalto
Para afrontar esos kilómetros de aislamiento, el corredor no estará completamente solo. Una autocaravana de nueve metros se convertirá durante los próximos meses en su casa y en su principal apoyo logístico. Un equipo de voluntarios se encargará de desplazarla por el recorrido para encontrarse con él en diferentes puntos, proporcionarle agua, bebida y asistencia antes de esperarle al final de cada etapa.
La caravana servirá para dormir, comer y organizar toda la logística de una aventura que no puede dejar prácticamente nada a la improvisación. Especialmente en los tramos más complicados, este apoyo será fundamental. Enric podrá dividir algunas de las etapas más largas en varios días y cuenta también con jornadas de margen para hacer frente a una posible enfermedad, una lesión o cualquier imprevisto.
Porque, después de 150 días y más de 4.000 kilómetros, el objetivo no será llegar antes, será llegar. Y hacerlo convirtiendo cada uno de esos kilómetros en un mensaje de apoyo y una ayuda a quienes conviven con el ELA.
Síguenos en redes





