El precio de la gasolina ha vuelto a subir este sábado, en plena Operación Salida de agosto. La rebaja fiscal impulsada por el Gobierno para paliar los efectos de la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz se ha atenuado y, como consecuencia, los carburantes se han situado en precios homologables con el inicio de la crisis en Ormuz, cuando se marcó el hito de 1,7 euros el litro.
Por un recorte en la rebaja en el impuesto especial de hidrocarburos, la gasolina se ha pagado, de media, a 1,705 euros por litro, lo que corresponde con su nivel más alto desde marzo, en plena explosión de las hostilidades entre EEUU e Irán y el posterior cierre del estrecho de Ormuz.
La rebaja en el citado impuesto se ha reducido de 15 a 10 céntimos por litro. Y seguirá recortándose: la cuantía bajará hasta los cinco céntimos el litro en el mes de septiembre, antes de regresar a la normalidad en octubre, según los planes del Gobierno.
Desde el 1 de agosto
En concreto, la mayor subida de los carburantes se ha notado el día 1 de agosto: el litro de gasóleo superó el umbral de los 1,8 euros por primera vez desde mediados de abril.
Así, el litro de este combustible ha rebasado los 1,7 euros, algo inédito desde marzo, mientras el gasóleo inicia agosto en una media de 1,818 euros por litro, en los niveles de los hitos marcados el 16 y 17 de abril, cuando los precios se situaron en 1,82 y 1,8 euros el litro.
Respecto al último día de julio se ha anotado una subida del 2%, unos tres céntimos el litro. De esta forma, tanto gasolina como carburantes suman 20 días encareciéndose de forma continuada.
Las gasolineras protestan
Desde la Confederación Española de Empresarios y Estaciones de Servicio —Ceees—, que ya alertó del encarecimiento de los carburantes durante los primeros días de agosto, consideran que la normalización progresiva de la rebaja fiscal de los combustibles durante el verano supone un «revés innecesario».
Apuntan que la situación de los mercados energéticos globales «está lejos de haberse consolidado» y que retirar estas rebajas fiscales en el periodo estival aporta incertidumbre «prescindible».



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