El Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, ha dado de alta al último paciente que permanecía ingresado por una infección de hantavirus. Así lo han confirmado este martes fuentes del Ministerio de Sanidad, que precisan que, con esta salida, ya no queda nadie hospitalizado a causa de este episodio.
El caso se remonta al 10 de mayo, cuando 14 ciudadanos españoles que viajaban en el crucero MV Hondius —13 pasajeros y un tripulante— fueron evacuados en Tenerife. La embarcación había registrado un brote de hantavirus que provocó la muerte de tres personas.
Doce en cuarentena, dos contagiados
Tras la evacuación, los 14 españoles ingresaron en el Gómez Ulla. De ellos, doce permanecieron en observación como contactos del brote, sin estar infectados, mientras que dos dieron positivo por hantavirus en distintos momentos. Estos dos últimos fueron tratados en la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del hospital, un espacio preparado para el manejo de enfermedades infecciosas de alto riesgo.
Los pacientes que superaron la infección seguirán bajo control médico los próximos meses
A los doce contactos se les realizaron pruebas PCR de forma semanal para descartar el contagio. El 7 de junio recibieron el alta al confirmarse que no portaban el virus. Quedaban así únicamente los dos pacientes que sí habían dado positivo, uno de los cuales ha recibido el alta ahora, según Sanidad.
Un dispositivo sanitario amplio
La aparición del brote en el crucero obligó a las autoridades sanitarias a poner en marcha un operativo de seguimiento epidemiológico. Este incluyó el traslado de los pasajeros españoles al Gómez Ulla para cumplir la cuarentena bajo supervisión médica y sometidos a controles periódicos.
A lo largo del proceso se confirmaron los dos casos positivos mencionados, mientras que el resto de los contactos estrechos fue recibiendo el alta de manera escalonada conforme las pruebas diagnósticas daban resultado negativo.
Seguimiento en los próximos meses
Pese a que ya no hay ningún paciente hospitalizado por este episodio, las personas que han superado la infección no quedan completamente desvinculadas del sistema sanitario. Continuarán bajo seguimiento médico durante los próximos meses, siguiendo los protocolos del Ministerio de Sanidad, con el objetivo de vigilar su evolución y detectar a tiempo posibles secuelas derivadas de la enfermedad.
El hantavirus es una infección que se transmite principalmente por contacto con roedores o sus excrementos, y puede provocar cuadros respiratorios o renales graves. Los casos vinculados a este crucero han supuesto uno de los episodios de mayor seguimiento epidemiológico en España en los últimos meses, dado el origen común del contagio y la necesidad de aislar a todos los posibles contactos.



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