El economista jefe del Banco Central Europeo, Philip Lane, ha advertido de que el acuerdo de paz alcanzado entre Irán y Estados Unidos no traerá un alivio significativo en el precio del petróleo. Según sus previsiones, el crudo seguirá moviéndose en una horquilla de entre 70 y 80 dólares, por encima de los niveles registrados antes del conflicto.
Lane explicó estas conclusiones durante un acto organizado por la agencia Reuters. El economista señaló que, tras conocerse el pacto entre ambos países, los mercados reaccionaron con cierto movimiento, aunque de forma limitada. La curva de futuros del petróleo, según detalló, se proyecta prácticamente plana durante los próximos dos años, con cifras similares a las actuales.
Esta estabilidad en los precios energéticos, lejos de tranquilizar al organismo europeo, mantiene activas las preocupaciones sobre la inflación en la zona euro
Inflación por encima del 3%
El economista jefe ha reiterado que la inflación continuará situándose por encima del 3% hasta comienzos del próximo año, incluso en el supuesto de que el conflicto en Irán llegue a su fin de manera definitiva. Esta previsión coincide con los escenarios que el propio BCE ya había planteado con anterioridad.
Lane ha vinculado este repunte inflacionario al impacto acumulado de varios meses de guerra. Según sus palabras, casi cuatro meses de conflicto con precios energéticos elevados explican que la inflación vaya a superar ese umbral del 3%.
Sin cambios en las previsiones
La evolución reciente en Oriente Próximo, pese al acuerdo de paz, no ha alterado los escenarios que maneja el BCE. Esta circunstancia respalda la decisión adoptada la semana pasada por la institución, cuando elevó los tipos de interés en 25 puntos básicos, una medida tomada antes de que se conociera el pacto entre Irán y Estados Unidos.
Decisiones reunión a reunión
De cara a los próximos encuentros de política monetaria, Lane ha subrayado que tanto la evolución del precio del petróleo como los acontecimientos geopolíticos serán elementos determinantes. El economista ha precisado que las decisiones sobre los tipos de interés se irán tomando de forma progresiva, reunión tras reunión, siempre con el objetivo de situar la inflación en el 2%.
Según ha explicado, la decisión de subir los tipos o mantenerlos dependerá de los datos disponibles en cada momento, concretamente de si los riesgos para alcanzar ese objetivo del 2% a medio plazo aumentan o, por el contrario, se van moderando.



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