Las murallas, callejuelas empedradas y edificios centenarios de Girona han dejado de ser, por unos días, un atractivo turístico para convertirse en el escenario de una de las producciones más esperadas de Disney. El estudio ha elegido el casco histórico de la ciudad catalana para rodar parte del live action de Enredados, la adaptación en imagen real del exitoso clásico de animación estrenado en 2010.
Durante semanas, el Barri Vell ha experimentado una transformación espectacular. Decorados medievales, carruajes, banderas y cientos de extras caracterizados como soldados, mercaderes y aldeanos han convertido la ciudad en el ficticio reino de Corona, donde transcurre la historia de Rapunzel y Flynn Rider.
Un despliegue digno de Hollywood
El rodaje supone una importante movilización logística. Cerca de 500 profesionales participan en la producción, además de centenares de figurantes que llenan las calles durante las jornadas de grabación. La dirección corre a cargo de Michael Gracey, conocido por el éxito de The Greatest Showman, mientras que Teagan Croft interpreta a Rapunzel y Milo Manheim da vida al carismático Flynn Rider.
Girona no será el único escenario de la película. El equipo también rueda en otras localizaciones españolas como Besalú, el Monasterio de Santes Creus y distintos enclaves de la provincia de Alicante. Una apuesta que confirma el creciente interés de las grandes productoras por el patrimonio histórico español.
Expectación entre vecinos y turistas
La presencia de Disney ha revolucionado la ciudad. Aunque muchas zonas permanecen cerradas durante las grabaciones, cientos de curiosos se acercan cada día con la esperanza de presenciar alguna escena o fotografiar el impresionante despliegue técnico.
Las primeras imágenes filtradas desde el set ya circulan por redes sociales y han disparado la expectación entre los seguidores de Disney. Aunque la compañía mantiene el máximo secretismo sobre la producción, el ambiente que se vive en Girona deja claro que se trata de uno de los grandes estrenos cinematográficos de los próximos años.
Más allá del impacto mediático, el rodaje supone también un importante impulso económico para la ciudad gracias a la ocupación hotelera, la contratación de servicios locales y la promoción internacional que supone aparecer en una producción de estas dimensiones.
Una vez más, Girona demuestra que su historia y su patrimonio no solo enamoran a quienes la visitan, sino también a Hollywood, que vuelve a encontrar entre sus calles el escenario perfecto para dar vida a un cuento que, esta vez, salta de la animación a la realidad.



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