No hay tiempo que perder. Tras el trágico accidente en Urda, los servicios de emergencia trabajan sin descanso para tratar de levantar el amasijo de hierros y escombros que ha quedado en la zona cero del siniestro. Un AVE de Renfe chocó con la cola de un tren Iryo alrededor de las nueve de la mañana de este miércoles 28 de octubre. Al menos 68 personas han perdido la vida, pero la cifra todavía es provisional porque sigue habiendo desaparecidos.
Según informa la Unidad Militar de Emergencias (UME) en sus perfiles de redes sociales, las unidades desplegadas en Urda «han continuado sus misiones junto al resto de servicios de emergencia, realizando el corte y levantamiento de unos de los vagones siniestrados». Por el momento, hay varios desaparecidos y la labor de la UME es clave para esclarecer el paradero de estas personas.
La portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Esther Padilla, ha insistido en declaraciones a TVE que debe realizar sus tareas «con el suficiente cuidado». «No se puede simplemente levantar el vagón, por mucha fuerza mecánica que tengamos. Hay que hacerlo con el suficiente cuidado para asegurarnos de que no hay ninguna persona todavía en su interior», ha expuesto.
Unidades caninas y drones para agilizar los trabajos
Esther Padilla, ha explicado que los equipos de emergencia continúan realizando sus tareas «con mucho cuidado» porque aún no está confirmado que no quede ninguna persona fallecida más atrapada entre los restos de los trenes.
Además, ha explicado que las unidades caninas volverán a actuar en la jornada de este jueves: «No hay que precipitarse ni decir antes de tiempo que ha acabado». Para esta labor, también se están empleando drones térmicos, utilizados para detectar si aún queda entre los restos algún cuerpo «que la vista humana no llegue a detectar».
¿Cómo se produjo el accidente?
La secuencia de los hechos comienza a las 8.30 horas, cuando un problema informático provocó la caída del sistema de seguridad LZB en un tramo ferroviario de 63 kilómetros. Como consecuencia, seis trenes quedaron detenidos automáticamente. Sin embargo, apenas seis minutos después, a las 8.36 horas, el centro de control de Adif dio instrucciones para reanudar la marcha. Entre los convoyes autorizados se encontraba el AVE de Renfe que posteriormente sufrió el accidente.
El tren retomó la circulación y llegó a alcanzar una velocidad de 200 kilómetros por hora. A las 8.53 horas, 17 minutos después de recibir la autorización, chocó contra el último vagón de un tren de Iryo que permanecía detenido en la vía.
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