La crisis migratoria registrada en Ceuta ha abierto un nuevo frente de debate en la Unión Europea. Un total de 22 países han remitido una carta a las principales instituciones comunitarias en la que relacionan la situación vivida en la ciudad autónoma con algunas decisiones adoptadas por España en materia migratoria y reclaman una respuesta coordinada para reforzar el control de las fronteras exteriores.
El documento está dirigido al presidente del Consejo Europeo, António Costa; a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; y al primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, cuyo país ostenta actualmente la Presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea. La misiva ha conseguido uno de sus principales objetivos, con una reunión de los ministros del Interior de todos los países miembros programada para el próximo martes.
Los países que cuestionan la política migratoria de España
En concreto, los países que firman este carta son: Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Chipre, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Países Bajos, Polonia, República Checa, Rumanía y Suecia. De hecho, algunos de ellos llevan tiempo pidiendo endurecer la respuesta europea ante la inmigración masiva, con Italia a la cabeza de este movimiento.
Los dirigentes europeos consideran que algunas políticas pueden favorecer la inmigración irregular al generar la percepción de que es posible acceder al territorio comunitario y permanecer en él de forma legal. Entre esas medidas mencionan la regularización extraordinaria de un elevado número de migrantes llevada a cabo por España, que, a su juicio, puede actuar como un «factor de atracción» para nuevas llegadas.
Piden fortalecer los mecanismos de control fronterizo
Los líderes advierten de que no debe trasladarse la idea de que entrar de forma irregular en territorio comunitario pueda convertirse posteriormente en una estancia legal, ya que consideran que esa percepción podría incentivar nuevos intentos de entrada y afectar al conjunto de los Estados miembros. Por ello, reclaman una estrategia europea orientada a disuadir la inmigración irregular, fortalecer los mecanismos de control fronterizo y revisar aquellas políticas que puedan ser interpretadas como un incentivo para emprender estos desplazamientos.
Los firmantes también muestran su disposición a reforzar o restablecer de forma temporal los controles en las fronteras interiores de la Unión Europea si fuera necesario para evitar movimientos secundarios de migrantes entre países. Esta advertencia llega aunque, hasta el momento, no se han detectado desplazamientos irregulares desde Ceuta hacia otros Estados miembros.



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