El último de los tres españoles que permanecían desaparecidos tras las graves inundaciones registradas el pasado miércoles en Nepal ya ha sido localizado y se encuentra en contacto con las autoridades, según la información facilitada este domingo por el Gobierno nepalí. Los tres ciudadanos españoles se encontraban en el municipio de Rasuwa, una zona situada en la frontera con Tíbet que se ha visto especialmente afectada por la riada.
La actualización difundida por la Junta de Turismo de Nepal sitúa a los tres españoles entre las personas que han podido ser encontradas y con las que ya existe comunicación. En ese mismo grupo figuran también un ciudadano belga y otro estadounidense. La noticia supone un alivio después de varios días de incertidumbre para los familiares y allegados de los afectados.
Mientras tanto, las autoridades chinas han comenzado a ofrecer información sobre los extranjeros cuyo paradero todavía se desconoce en el lado tibetano de la frontera. Según los últimos datos publicados por el Gobierno de la región autónoma de Xizang, 261 personas de 23 nacionalidades continúan desaparecidas. Entre ellas figura un ciudadano español.
Nepal es el país que concentra el mayor número de personas desaparecidas en Tíbet, con 104 casos. Le siguen India, con 49; Letonia, con 33; Estados Unidos, con 18; y Reino Unido, con 15. También hay ciudadanos de Australia, Sudáfrica, Malasia, Alemania, Rusia, Irlanda, Estonia, Francia, Países Bajos, Nueva Zelanda, Kazajistán, Finlandia, Lituania, Portugal, España y Hungría.
Comunicación con las embajadas de los países afectados
Las autoridades chinas aseguran haber comunicado la situación a las embajadas y consulados de los países afectados para facilitar la localización de sus ciudadanos y mantener informadas a sus familias.
La magnitud de la catástrofe sigue siendo enorme. Cerca de 3.000 personas permanecen desaparecidas entre Nepal y Tíbet, mientras que el balance provisional de fallecidos ronda los 804. De ellos, 788 corresponden a Nepal y otros 16 a territorio tibetano.
Las fuertes lluvias y las posteriores riadas han provocado además importantes destrozos en carreteras, viviendas e infraestructuras, complicando las labores de rescate y búsqueda. Los equipos de emergencia continúan trabajando para localizar a quienes siguen sin aparecer y evaluar los daños provocados por una de las peores tragedias recientes en esta zona del Himalaya.
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