Quién iba a decirle a Nuestra Señora de las Angustias que, a estas alturas, se vería obligada a irse de vacaciones. Los daños que los terremotos de las últimas semanas han causado en su basílica y, sobre todo, en la cúpula en la que habita forzaron su mudanza a la iglesia del Sagrario, en un traslado histórico durante el que ha recibido el cariño de toda la ciudad. La Patrona de Granada, tras un viaje exprés por sus calles, ya descansa en su nuevo hogar temporal.
Comenzó el traslado como los buenos viajes de vacaciones, bien temprano y con bullicio. Porque la inesperada procesión de la Virgen de las Angustias levantó expectación y nadie se quería perder a la Patrona desfilar por la ciudad antes de tiempo. Pasadas las 7.00 horas asomó por el dintel de la basílica, abrigada por los vivas y vítores de sus fieles. Madrugaron con su madre y la acompañaron en este forzoso traslado.
Cerca de sus granadinos
En el camino, rezos, alabanzas, miradas atónitas y mucho fervor. El sol fue poco a poco despertando en lo que la imagen viraba por las céntricas vías granadinas. de la Carrera de la Virgen al Puente de Castañeda, para después cruzar por San Antón y llegar a Recogidas. Enfiló la calle Alhóndiga y atravesó la Plaza de la Trinidad antes de llegar a Capuchinas. Avanzó por Pie de la Torre, se abrió paso por la Plaza de las Pasiegas y, por último, recorrió la Plaza de Alonso Cano antes de refugiarse en su nuevo templo.
Allí, en la parroquia del Sagrario, Nuestra Señora de las Angustias aguardará hasta que sean reparados los desperfectos que los terremotos causaron en su basílica. En la Catedral recibirá la tradicional ofrenda floral y será el punto de partida de su procesión en este mes de septiembre. Hasta entonces, en su nuevo templo seguirá cerca de sus granadinos.
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