Palma da un paso más hacia el final de las tradicionales calesas de caballos. El gremio de caleseros ha presentado este lunes, junto a la Catedral, el diseño definitivo del nuevo carruaje eléctrico con el que pretende sustituir progresivamente a los animales y mantener, al mismo tiempo, la estética clásica que durante décadas ha acompañado a los paseos turísticos por la ciudad.
El vehículo conserva el aspecto de una calesa tradicional, pero cambia por completo su sistema de propulsión. Es silencioso, no genera emisiones directas durante el servicio y cuenta con una autonomía aproximada de 160 kilómetros, con una batería preparada para funcionar durante unas 14 horas.
Objetivo 2027
El cambio no será inmediato. El prototipo, valorado en unos 45.000 euros (respecto a los 15.000-20.000 euros que cuesta una calesa tradicional), tendrá que pasar ahora por la revisión del Ayuntamiento de Palma y cumplir los requisitos técnicos establecidos por la DGT y el área municipal de Movilidad. También será necesario modificar la normativa local para permitir la implantación de estos vehículos. El objetivo del sector es que puedan comenzar a funcionar en 2027.
Los propios caleseros llevan meses preparando esta transición. En marzo, el colectivo acordó avanzar hacia la sustitución progresiva de los caballos por vehículos eléctricos, una decisión respaldada por alrededor del 90% del sector. El principal obstáculo ahora es económico: cada profesional tendría que afrontar una inversión considerable.
El debate llega además en un momento de creciente presión de las organizaciones animalistas. Este mismo fin de semana, unas 40 personas se manifestaron en el centro de Palma para reclamar que la sustitución tenga un calendario concreto y vinculante. Las entidades defensoras de los animales consideran que la alternativa eléctrica ya existe y piden que se acelere su implantación.


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