Alberto Ramírez (Guadix, 2001) ha trabajado de electricista toda su corta vida laboral pero hace un año decidió darle un giro a su vida y probar suerte en Herøy, un municipio de Noruega donde está la mayor multinacional del salmón. Todos estos meses en los que ha vivido entre hielo y fiordos, Alberto ha decidido que es hora de volver a casa.
Aunque tenía prevista su salida el 20 de julio, la victoria de la Selección española en la final del Mundial hizo retrasar un día la aventura. Una resaca festiva que, paradójicamente, le salvó del desastre: ese mismo día de pausa evitó que se topara de frente con un fuerte temporal que obligó a cerrar el espacio aéreo noruego y cancelar todos los ferris de la zona
Alberto confiesa que «el plan es que no hay plan»
Igual que en la Odisea de Homero, esta historia tiene su toque de épica. «He decidido encaminar una misión que trata de ir desde Nordland hasta Guadix en bicicleta», cuenta Alberto con total naturalidad. Confiesa que desde que fue a Noruega, nunca había salido de Granada y por eso ha decidido que aventurarse con su bicicleta es la mejor manera de «vivir una etapa más» en su vida.
Él y su bicicleta, a la que ha bautizado Blanquita OG, han emprendido este viaje en el que recorrerá las costas europeas y atravesará Suecia, Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Bélgica, Francia y finalmente entrará en España por el Camino de Santiago. Un trayecto en el que «el plan es que no hay plan», según dice el accitano salvo una regla innegociable: no pagar un solo euro por alojamiento.
Durante el camino tendrá que sobrevivir a través de la pesca y tendrá que buscar la manera de conseguir agua, como la pasada noche que vio «que venía tormenta» y tuvo que ingeniárselas para recoger el máximo de agua posible para los próximos días con una lona y varias cazuelas. Una aventura en la que lo físico pasa a un segundo plano y, según Alberto, «lo importante es tener la cabeza más o menos amueblada».
‘From the Arctic to Andalucía’
En su bicicleta lleva todo lo necesario para los próximos seis meses: botiquín, comida, anzuelos, tienda de campaña… Además de una flauta de émbolo que le regaló su amigo Jaime «por si hay que pedir dinero en el supermercado», dice Alberto en tono de broma. Pero lo que lleva con más orgullo son las banderas de Noruega y de España, además de la de Guadix que no la puede poner en la bicicleta porque «es muy grande».
Alberto tendrá que llegar antes de Navidad y tiene por delante seis meses de travesía por las costas europeas. Allá por donde pasa, deja una pegatina en forma de recuerdo de que su viaje de vuelta pasó por allí. ‘From the Arctic to Andalucía’ rezan las estampas que pega en los sitios por los que transita.
«No sé grabar, ni me gustan las redes sociales», confiesa el joven accitano, pero ha hecho el esfuerzo de documentar esta aventura en un canal de YouTube para tener un recuerdo del épico viaje que ha emprendido. Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Y, en este camino de vuelta Alberto tiene un solo objetivo: «llegar a Guadix sano y salvo, que si no me mata mi madre».



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