El rescate canino en la antigua fábrica de telares de la Plaza del Hornillo, en el Cerrillo de Maracena, convertida desde hace años en poco menos que un vertedero, comenzó en realidad hace tres meses. Fue cuando el expediente, tras años enquistado, cayó en manos del ‘señor Lobo’, el indicativo del agente Antonio Raya, al frente de la recién creada Unidad de Bienestar Animal y Comportamientos Incívicos de la Policía Local de Granada. El grupo inició una investigación que, finalmente, desembocó en la liberación de dos perros del inmueble en ruinas, donde se encontraban atados y en situación de maltrato.
Los vecinos llevaban lidiando con la acumulación de basura y escombros en el interior del inmueble desde hace 30 años, pero a todo ello se unió la denuncia de que se escuchaban ladridos y llantos de perro. Había quienes sostenían que procedían del edificio, aunque no todo el mundo lo aseguraba. Fue en 2021 cuando se abrió la primera actuación por ello, precisan fuentes consultadas por 101TV. Sin embargo, al llegar a la Jefatura de Policía Local o el Ayuntamiento, el expediente se bloqueaba, principalmente por trámites burocráticos que lo paralizaban.
Hace tres meses, la Jefatura de la Policía Local de Granada derivó el asunto a la Unidad de Bienestar Animal y Comportamientos Incívicos, que inició las pesquisas para comprobar qué sucedía allí. El ‘señor Lobo’ rescató informes de años atrás que ya recogían la insalubre situación en que se encontraba la antigua fábrica. El Ayuntamiento de la capital realizó actuaciones de ámbito sanitario por la acumulación de basura en 2021, 2022 y 2024, con varias visitas de los servicios de limpieza para retirar camiones llenos de restos y escombros.
La investigación policial sobre el terreno, después de varias visitas, permitió confirmar hace dos meses la existencia de perros en el interior del inmueble. Entonces, sin embargo, los agentes llegaron a contar hasta cuatro canes, si bien unos días antes de la intervención para liberarlos solo se pudieron detectar dos -son los que fueron rescatados-. Las sospechas de la Policía es que los otros dos murieron y fueron sacados de la antigua fábrica en bolsas, o que incluso sus restos permanecen enterrados en la basura dentro del inmueble.
Un búnker de basura
La dificultad para acceder al interior del edificio retrasó la actuación policial, que encontró allí una suerte de búnker de suciedad y escombros. Somieres, hierros y vigas atrancaban las ventanas y puertas, y en cada intento de poner un pie en el interior, caía basura por todos lados, lo que suponía un peligro. Fue por ello que para acceder fue necesaria la colaboración tanto de los servicios de Inagra como de los Bomberos, que se encontraban en un incendio y tuvieron que acudir después de controlar las llamas.
Dentro del edificio, entre la inmundicie, se identificaban restos de carne podrida y cadáveres de perros, aunque no era factible realizar demasiadas comprobaciones. A cada movimiento o intento de escarbar respondían decenas de gusanos por el avanzado estado de descomposición en que se encontraban. Los Bomberos llegaron a comprobar que la basura, incluso, sujeta en este momento paredes y tabiques del bloque en ruinas.
Imputado por maltrato animal
Aun con todo, los agentes lograron llegar hasta donde se encontraban los dos perros, que estaban atados y en situación de maltrato, con varias heridas. Llevaban así años, precisan desde el cuerpo policial. Son dos pastores belgas malinois, que fueron rescatados y trasladados de inmediato a un centro veterinario para ser examinados y tratados.
La Policía Local identificó hace tiempo al propietario del inmueble, pero los intentos por contactar con él fueron infructuosos. Deslizan que, presumiblemente, padece síndrome de Diógenes, así como que su vehículo personal también se encuentra en la misma situación de acumulación de basura. Alimentaba a los animales echando la comida por encima de una tapia, desde la parte de atrás del inmueble y, apuntan, probablemente accedía al edificio arrastrándose entre los restos y escombros. El individuo ha sido imputado por un delito de maltrato animal y, de no atender al llamamiento judicial, será puesto en busca y captura.



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