Las facultades de la Universidad de Granada presentan una estampa reivindicativa sin precedentes este 21 y 22 de mayo por el el primer paro académico de la historia del organismo público granadino, regulado con su propia norma, aprobada en 2024. Tras meses de crítica por parte del estudiantado hacia diversas medidas tomadas por la UGR, finalmente sus quejas se han materializado en una huelga para luchar por mejoras que se han visto mermadas durante los últimos meses.
Estas fechas se consensuaron en el pleno extraordinario de la Delegación General de Estudiantes (DGE) con el Rectorado el pasado 18 de mayo, según establece la normativa sobre el paro académico. La jornada del jueves 21 ha tenido su clímax con un acto principal en el Hospital Real y una sentada en la entrada principal de la Facultad de Ciencias.
¿Qué motivos hay detrás del paro académico en la UGR?
La DGE pone el foco en diversas cuestiones que atañen a la educación pública andaluza. El germen de esta reivindicación comenzó hace unos meses, con la subida de los precios de los comedores universitarios a partir de septiembre de 2026, una decisión que afectará también a los que se beneficien de la Beca Propia de Comedores Universitarios, hecho que según la DGE quiebra uno de los compromisos sociales adquiridos con el alumnado.
Destaca también la infrafinanciación del sistema público andaluz, la crítica hacia la nueva ley universitaria andaluza (LUPA) por entender que supone una privatización de la educación superior, la insuficiencia de puestos en las salas de estudios, la pérdida del credibús universitario y la saturación de las líneas de transporte público en los campus universitarios. Asimismo, también reclaman blindar la bonificación del 99% y critican la obligatoriedad del B2 sin que se proporcionen las suficientes ayudas para que los estudiantes puedan obtener dicho título.
La actividad docente se mantiene en la UGR
El profesorado y personal de administración y servicios no puede sumarse al paro estudiantil puesto que tiene su propia normativa que regula el derecho a huelga, por lo que se prestan con normalidad todos los servicios de la UGR y aquellos estudiantes que quieran pueden optar a no secundar el paro académico.
En consecuencia, las prácticas -tanto clínicas como curriculares y extracurriculares- se mantienen, así como el profesorado puede decidir poner una prueba de evaluación en cualquiera de estos dos días de huelga, aunque dicha prueba tendrá que ser repetida en la semana del 25 al 29 de mayo para aquellos que hayan ejercido su derecho a huelga. En esencia, el paro no afecta aquellas actividades que no puedan ser desplazadas de fecha, siempre que sean de asistencia obligatoria para el estudiantado.
Granada afronta así una jornada de protesta y reivindicación en la que los estudiantes no se quedan callados ante las condiciones que atraviesan y perforan la universidad pública, y no dudan en pedir mejores y denunciar aquellas decisiones que consideran nocivas para el sistema educativo.



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