La mirada de Águeda Sánchez rebosa preocupación. No se despega del teléfono, a la espera de alguna novedad, y no puede parar de comentarlo en el corrillo con otras dos usuarias. «Hay incertidumbre, nos van informando, pero vamos con la fecha muy pegada. No sabemos muy bien todavía cuándo vamos a incorporarnos a otro centro. No sabemos nada», se encoge. A partir del día 30 de junio, ni ella ni otro centenar de familias podrán llevar a sus hijos al Centro de Atención Infantil Temprana (CAIT) de Aspace en Granada, donde reciben el cuidado y la educación que requieren sus necesidades especiales. La organización ha perdido la licitación de la Junta de Andalucía y deberá clausurar el servicio, lo que suscita «rabia» e inquietud por los pequeños: «¿Cómo le voy a decir a mi hijo, con tres añitos, que no va a poder jugar con Dori?».
La situación es compleja y mantiene en vilo a las alrededor de cien familias cuyos hijos se encuentran matriculados en el CAIT de Aspace. El centro presentó su candidatura, como es habitual, al proceso de licitación del servicio abierto por la Junta de Andalucía. Sin embargo, la propuesta fue desestimada, según informan desde la Delegación de Granada, «por no cumplir con los criterios y documentos correspondientes» que exige el proceso. Un contratiempo hasta el momento insalvable y que ha desencadenado el malestar de usuarios e incertidumbre por los más pequeños, que requieren una atención especial, en su mayoría por padecer un trastorno del espectro autista.
Aspace presentó una serie de alegaciones a fin de evitar el cierre, si bien desde la Junta precisan que el Tribunal Administrativo de Recursos Contractuales «también desestimó» las alegaciones adjuntadas, por lo que el centro quedó «excluido de la licitación». «Los niños tienen asegurada la atención adecuada en el centro que le corresponda según el protocolo establecido conforme a criterios técnicos y asistenciales, de conocimiento de los centros y de las familias», exponen las fuentes consultadas. En concreto, los menores han sido reubicados en el CAIT Sumando, ubicado en el céntrico Camino de Ronda.
La Junta de Andalucía asegura que la candidatura del centro no cumplía los requisitos fijados en la convocatoria y precisa que el Tribunal Administrativo de Recursos Contractuales desestimó las alegaciones
Las familias, en cambio, se oponen al traslado. «El vínculo con los profesionales es muy importante con los trastornos que tienen nuestros hijos. Ahora no sabes bien con qué profesionales van a estar, dónde van a estar, si los horarios se van a adaptar… Necesitan rutinas muy estrictas y cambiarles todo puede ser un paso atrás», apunta Águeda. Ella todavía ni siquiera ha recibido la comunicación de que la matrícula de su hijo se tramitará en el CAIT Sumando. Ariadna Martín, otra madre usuaria del centro, sí ha sido ya notificada, aunque igualmente lo rechaza. «Son cambios importantes y supone que retrocedan. Es volver a empezar el proceso». apunta.
«Mucha rabia, frustración e incertidumbre»
«Es volver a empezar de nuevo, en un centro que todavía no está abierto, donde te tienes que desplazar a la zona centro, nos quedaríamos sin centro de atención temprana en el Zaidín… Ese niño está acostumbrado a trabajar con ese profesional, que le conoce, sabe de sus necesidades y por dónde redirigirle», abunda. En la misma línea se expresa Paula Perandrés, tía de uno de los menores. «Tenemos mucha rabia, mucha frustración e incertidumbre. Al final, son nuestros niños, seamos padres, tíos o abuelos. Es el bienestar de nuestros niños. Estamos hablando de un problema bastante serio, porque son niños pequeños con problemas», incide.
«Vemos que el avance que han hecho nuestros pequeños lo van a retroceder, porque vamos a parar ahora y no sabemos nada», profundiza. En este sentido, recalca que la cuestión no está en el traslado, sino en que «son niños pequeños con problemas de desarrollo». «La salud mental de esos niños y esas familias, en consecuencia, va a cambiar. No puedes explicarle a un niño con Asperger o autismo que todo su proceso va a cambiar», apostilla, para además precisar que algunos pequeños sufren crisis en situaciones que se pueden dar en el transporte público. A todo ello se une el temor de que, por capacidad, haya familias que se queden fuera de la atención que puede prestar el CAIT Sumando.
La salud mental de esos niños y esas familias, en consecuencia, van a cambiar. No puedes explicarle a un niño con Asperger o autismo que todo su proceso cambiará.
Entretanto, el tiempo corre y el margen de maniobra es más reducido a cada día que pasa. Los padres se unen y plantean movilizaciones para luchar contra el cierre. El CAIT de Aspace, ante la consulta de 101TV, ha preferido guardar silencio, si bien manifiesta que se encuentra en trámites legales para dar con una solución al problema. A las familias afectadas sí les trasladó que presentó la documentación necesaria para concurrir a la licitación, incluida la póliza del seguro, uno de los documentos que habrían suscitado problemas.
Por el momento, no hay visos de remedio. Los menores, como el hijo de Águeda, no podrán volver a jugar con Dori ni con el resto de profesionales que prestan servicio en la organización. Al menos, si nada cambia.



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