Desde 1994, el singular barrio del Albaicín es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, un hecho que demuestra el valor y la importancia de este territorio. Sin embargo, la noticia de que el antiguo Centro de Internamiento de Menores Infractores de San Miguel Alto se va a convertir en un hotel es la gota que ha colmado el vaso de los albaicineros.
En los últimos años, los vecinos del Albaicín conviven con oleadas de turistas que, aunque en su mayoría respetan el entorno, transforman por completo la vida del barrio. Esto provoca el cierre de comercios y obliga a que algunos de sus vecinos tengan que marcharse. Para Margarita Marín, presidenta de la Asociación de Vecinos del Albaicín, el barrio se utiliza «como tarjeta postal y como tarjeta de visita para atraer a mucho público». Visitar el Albaicín, seas del barrio o no, es una odisea de la que «los mismos granadinos ya se están dando cuenta de que es incómodo», según explica Marín.
Esta lucha contra la gentrificación ha escrito un nuevo capítulo tras anunciarse que el antiguo Centro de Menores situado en el mirador de San Miguel Alto se ha puesto en subasta para reconvertirlo en alojamiento turístico. La medida ha generado un profundo rechazo porque significaría el aumento de visitantes en el barrio, algo que Marín menciona que ya es notable los fines de semana porque «ya no se puede ni caminar».
Y es que la apertura de un nuevo hotel no sólo modificaría el uso del edificio «sino que habría que cambiarle la calificación al terreno de toda la ladera», como destaca la presidenta de la Asociación de Vecinos. Un terreno que tiene «especial protección ecológica», según Margarita Marín.
«Si ya estamos saturados, imagínate un hotel ahí», es la afirmación que realiza la presidenta, que cree que su apertura abarrotaría más aún las estrechas calles del barrio, haciéndolas intransitables.
La portavoz del PSOE de Granada, Raquel Ruz, también ha salido en defensa del barrio y ha explicado que la apertura de este hotel en San Miguel Alto «conllevará también la recalificación de toda la zona y, por tanto, su turistificación». Para la portavoz socialista, esta apertura «no solo iría en contra de los vecinos del Albaicín, sino de los intereses de Granada».
Como alternativa al hotel, Ruz propone varias opciones para el disfrute de los vecinos: «Un centro comunitario, un centro cultural o un centro de interpretación del Albaicín. Eso es lo que necesita el barrio».
A pesar de las críticas, la subasta del Centro de Internamiento de Menores Infractores de San Miguel Alto no se ha paralizado, pero los albaicineros aseguran que seguirán la lucha por su barrio.



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