Aston Martin ha traído al Gran Premio de Hungría sus primeras mejoras de la temporada tras un inicio de años desastroso en el que se han ido arrastrando por todos los circuitos del calendario, hasta el Hungaroring. Eran muchas las expectativas puestas en la escudería de Fernando Alonso para un inicio de reglamento con un coche que sería diseñado por el genio de la aerodinámica Adrian Newey, pero ha sido más bien todo lo contrario.
En los test pretemporada de Barcelona tanto equipo como fans vieron el problema que tenían los británicos. En un primer lugar Honda había decepcionado con un motor que, recordemos, no pudo completar el primer gran premio. Pero el chasis no se quedaba atrás.
Las dudas sobre el famoso 107%
Sobrepeso, caja de cambios propia que no terminaba de funcionar bien, problemas para las alturas del coche, suspensiones, pontones, tapa motor, etcétera. Se dudaba hasta de si podría entrar en el famoso 107% para participar en las carreras, cosa la cual nunca llegó a pasar.
Cadillac, el nuevo equipo de la parrilla estadounidense, en el pasado Gran Premio de Spa, llegó a quedar más de un minuto por delante de Fernando Alonso en un circuito de puro motor. Pero en Hungría, donde se esperaba ese salto en la parrilla, todo ha cambiado, a mejor.
Un fin de semana decente
El primer paquete aerodinámico desarrollado por Adrian Newey ha surtido efecto, y tanto Fernando Alonso como Lance Stroll han podido por fin hacer un fin de semana decente. Acabaron el gran premio en decimotercera posición el canadiense y decimocuarto el asturiano.
Si a cualquier entendido le dijeran esto a inicios de año, el hecho de celebrar tales posiciones, se echaría las manos a la cabeza, pues el proyecto cuenta con los mejores ingenieros, el teórico mejor motor los pasados años con el cual Red Bull ganó los mundiales, una gran inyección económica, el mejor túnel de viento y fábrica de la categoría y con un piloto como Fernando Alonso.
Pero tristemente, tras ver cómo se ha ido desarrollando esta primera mitad de temporada, es un pequeño gran paso para Aston Martin, que en Holanda (siguiente carrera tras el parón veraniego) traerá más mejoras de chasis y las primeras del motor Honda.
Se espera, por parte de Adrian Newey, seguir acercándose a la zona media-alta gracias a el paquete aerodinámico; y por parte de los japoneses, prometen que el motor dará un salto cualitativo y se traducirá en una ganancia de potencia. Bien es cierto que Hungría es un circuito de chasis, al más puro estilo Mónaco, donde el motor es un actor secundario.
El sexto equipo en los dos últimos sectores
Por ritmo propio, Aston Martin ha sido sexto equipo en los dos últimos sectores. Sin embargo en el primero, donde están las dos rectas del circuito, han sido décimos, reflejando así que las mejoras han sido efectivas pero que necesitan que los japoneses acierten también con la nueva unidad de potencia.
Ya se ve la luz al final del túnel en Aston Martin, quienes de la mano de Adrian Newey pretenden acabar la temporada luchando en la parte delantera de la parrilla, lugar que deberían haber ocupado por, como decíamos, tener el proyecto más ambicioso de la parrilla.



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