La historia fue, cuando menos, digna de una película de terror. Entró el Granada con los pies por delante en Butarque, finado en apenas siete minutos, pero logró revivir como invocado por un conjuro. Del 2-0 pepinero, con Naim García y Soko como verdugos, al empate de Alejandro Marqués al poco de la reanudación, previa colaboración de Ignasi Miquel antes del intermedio. E iban a por más los de Pacheta, a quienes anularon un gol por una falta dudosa, pero Gharbi encontró la estaca en el último suspiro. De nuevo a la tumba, dinámica peligrosa, aunque plácida todavía su habitación en mitad de la tabla.
Pueden jurar quienes estuvieron en el estadio que los once elegidos por Pacheta saltaron al campo a la vez que el Leganés, pero cabe comprender que les tilden de mentirosos. No hubo rastro de los rojiblancos hasta que hubieron pasado quince minutos, como si hubieran fichado a distancia para fingir que llegan a tiempo a la oficina. Sucede, sin embargo, que los pepineros sí habían madrugado y, en un abrir y cerrar de ojos, tenían ya noqueado al cuadro nazarí. Ya contaba el árbitro sin esperanza de que se levantara. Habrá entre la hinchada rojiblanca, seguro, quien pensara que más valía tarde que nunca. Al final, fueron los de casa quienes lo suscribieron como lema.
Ficha técnica:
- CD Leganés: Luca Zidane; Álex Sancris (Morata, min. 59), Lalo Aguilar (Rubén Pulido min. 59), Ignasi Miquel (Javi Montero min. 59), Marvel, Naim García; Miguel Atienza, Buurmeester (Sule, min. 80); Yassine Kechta, Gharbi y Patrick Soko (Dani Rodríguez min. 59).
- Granada CF: Raúl Lizoain; Sergio López, Manu Lama, Gimber, Diego Pampín (Ángelo, min. 61); Rubén Alcaraz, Gerard Gumbau; Owen Emeka (Rodelas, min. 46), Jorge Pascual (Pedro Alemañ, min. 66), José Arnaiz (Gambín, min. 78); y Alejandro Marqués (Chinaza, min. 66).
- Goles: 1-0: Naim García, min. 4; 2-0: Patrick Soko, min. 7; 2-1: Ignasi Miquel, en propia puerta, min. 16; 2-2: Alejandro Marqués, min. 52; 3-2: Gharbi, min. 90.
- Árbitro: Germán Cid Camacho, del comité castellanoleonés. Amonestó a los locales Buurmeester y Marvel, así como a los visitantes Owen, Sergio López, Gumbau y Alemañ.
- Incidencias: encuentro correspondiente a la sexta jornada de Liga en Segunda División, disputado en el estadio de Butarque ante 11.100 espectadores.
Así fue el partido
Casi estaban desfilando todavía los de franjas horizontales por el vestuario cuando Zico, tras una excelente triangulación, despertó a Lizoain. Sacaron los pepineros el córner a la frontal del área, donde Naim García estaba cargando el tambor del revólver. Controló y apretó el gatillo, violento hasta hacer saltar alguna costura del esférico. Ni la vio el guardameta, estéril la estirada ante semejante trallazo.
Pero al manual de cómo no empezar un partido que parecían querer escribir los granadinistas le seguía otro capítulo. Aún se dolía el cuadro rojiblanco del guantazo pepinero cuando Yassine Ketcha sacó los pasos prohibidos. Gimber no conocía ese baile y cerró las piernas tarde. Gharbi forzó a Lizoain, felino en la reacción, pero el balón quedó muerto. A Soko, que sujetaba con paciencia y sigilo la caña, se le inyectaron los ojos en sangre. El Leganés le estaba haciendo un siete al Granada en otros tantos minutos.
Tristeza y ansiedad dirigían al conjunto rojiblanco, como en Inside Out, pero todo giró de la manera más rocambolesca posible. No fue que alegría tomara el control, ni que los pepineros cortocircuitaran. Simplemente, una carambola. Centró Sergio López y Arnaiz enganchó el disparo. El exnazarí Luca Zidane palmeó con agilidad, pero recibió un balazo amigo de otro viejo conocido del granadinismo. Ignasi Miquel no esperaba la trayectoria del balón y, sin querer, lo empujó hacia su propia puerta.
El gol sonó a la última alarma en el móvil, esa a la que uno se aferra después de posponerla tres o cuatro veces. Los de Pacheta despertaron y empezaron a jugar, con mayor voltaje a cada minuto que se consumía. Arnaiz electrocutaba, insistente.Llegó a zona de finalización, se orientó y lanzó el relámpago, plano a las manos de Luca. Después regaló la diana a Álex Marqués, aletargado Ignasi Miquel, pero el guardameta pepinero se hizo enorme ante el venezolano. Owen capturó el rebote y lo estampó con vehemencia en la cruceta. Pascual, por último, recogió el rechace y golpeó a la media vuelta, aun con mejores opciones.
El ida y vuelta empezó a convertirse en un viaje sin retorno a la trinchera del Lega, que no asomaba ni para tomar el aire, aunque con intercambio de golpes. Rubén Alcaraz tomó el timón y empezó a mover al Granada con soltura y presteza. Lizoain y Luca se ganaban el sueldo, maldiciones en ambos bandos. Querían sangre, pero tocaba tregua.
Pacheta juega sus cartas, pero se le escapan los puntos
Abrió Pacheta el segundo acto con un gambito de dama: sacrificó a Owen para que Rodelas tomara el control de la dinamita. Y la jugada le salió de maravilla. Chiqui sacó la escuadra y el cartabón para trazar el centro perfecto, medido a la testa de Marqués, que ya casi se desesperaba. El vinotinto saltó como si tuviera muelles en lugar de tacos en las botas, certero esta vez el giro de cuello.
Se había dormido el Leganés y todo empezaba de nuevo. Albés acudió al armario y abrigó a su equipo con Morata, Javi Montero, Pulido y Dani Rodríguez, pero la libreta de Pacheta parecía tenerlo todo previsto. Introdujo a Chinaza y Alemañ, más control para continuar el goteo de opciones. El mediocentro se giró tras recibir de Rodelas y astilló el larguero. Luca sudaba y Butarque resoplaba. Gambín, recién ingresado, la mandaba a guardar, pero el colegiado señalaba una falta de Manu Lama en el salto previo que no convenció a ningún granadinista. Nadie esperaba el plot twist final.
La acción tornaba en anodina cuando Gharbi conectaba un disparo poco ortodoxo, a ras de hierba y sin demasiada potencia. Lo desvió un poco Gumbau, al alcance aun así para Lizoain, pero el guardameta lo palmeó hacia la red. Fallo en cadena, colapso definitivo. De nuevo, el Granada se fue al hoyo. Con lo que le había costado escapar del féretro.
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