La serie sísmica en la provincia de Granada iniciada el pasado mes de agosto, con dos terremotos de 4,8 grados y sus réplicas posteriores, ha supuesto la mayor actividad registrada en la zona de la Vega desde hace 70 años. Los estudios geológicos de esta serie sísmica demuestran que Granada «tiene muchas pequeñas fallas que se mueven y eso disminuye la peligrosidad sísmica de la zona», según ha destacado Jesús Galindo Zaldívar, catedrático de Geodinámica Interna de la Universidad de Granada y director del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT-CSIC), quien ha impartido una conferencia en el Parque de las Ciencias titulada ‘Fallas y terremotos en Granada: la serie sísmica de 2026’.
El investigador ha señalado que esta serie de terremotos está relacionada con la otra que hubo en 2021 en la zona de Santa Fe y que eso indica que «se está abriendo una falla en dos extremos de la Vega» y ha hecho un símil: «Es como una gran zona que se está desgarrando, que se está abriendo y por eso se producen roturas por una zona y otras veces por otra».
Galindo ha destacado que lo importante es que actualmente «no hay grandes fallas» como sí hubo en el año 1884, con un gran terremoto en el sur de Granada que «produjo daños en toda la provincia y en toda Andalucía». «Ahora estas fallas son fallas menores que las sentimos y que producen algunos daños, pero no son daños importantes. Son terremotos moderados que no suelen superar magnitudes en torno a 5», ha explicado.
El catedrático de Geodinámica Interna de la UGR ha insistido en que no es posible predecir los terremotos, pero que los estudios de las fallas de Granada permiten «saber cuál va ser la intensidad y cuáles son los efectos». «La serie de 2021 fue en un extremo de la falla, en Santa Fe,y esta de 2026 es justamente en el otro extremo, en la Vega. Lo que sí vemos es que hay una zona de falla, que probablemente es la falla que aflora en el río Dílar, que se está propagando hacia el centro de la cuenca y es esa propagación la que nos está dando esta serie», ha comentado.
La serie sísmica actual es «un poco particular», según Galindo, ya que tuvo dos terremotos de magnitud 4,8 en agosto y otro previo a finales de julio de una magnitud algo inferior. «Normalmente estas series sísmicas tienen un terremoto principal y luego va decayendo la actividad a lo largo del tiempo. De hecho, el sábado pasado tuvimos un terremoto de magnitud 3,1. Entonces, lo más normal, es que vaya decayendo con el tiempo hasta que, de nuevo, toda esa energía que se va acumulando en la Tierra desarrolle una nueva serie sísmica en el futuro. O sea que, por ahora, lo que pensamos es que no tiene por qué ir a más y lo que debe es de decaer», ha subrayado.
Por otro lado, esta serie sísmica también ha puesto en evidencia, según Galindo, que se ha «construido bien» en la provincia granadina. «Si no hubiéramos construido bien, hubiéramos tenido series como las que hubo en el año 56, con casas que no estaban preparadas para esa sismicidad y hubiéramos tenido mucho más daño. No ha habido ningún colapso de ninguna de las estructuras y lo que sí hay son daños en los elementos no estructurales, como en las paredes, en las cornisas, que es de lo que hay que protegerse», ha añadido.
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