Tras una semana de una intensa actividad sísmica en Granada, esta ha disminuido en la madrugada de este viernes, cuando se han registrado siete terremotos leves y solo dos de ellos han sido más sentidos por la población. El de mayor intensidad ha tenido 2,4 grados de magnitud y su epicentro en Ogíjares y el otro seísmo más percibido ha sido de 2,2 grados en Armilla, según los datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN).
Los otros cinco seísmos más leves registrados esta madrugada de viernes han tenido su epicentro en Churriana de la Vega – de magnitud 1,8-, en La Zubia – de magnitud 1,7-, en Alhendín – de magnitud 1,9-, en Gójar – magnitud 1,6- y también en Armilla – de magnitud 1,6-.
Durante la jornada del jueves ya se ralentizó la actividad sísmica en la provincia de Granada, cuando se registraron una veintena de terremotos. El de mayor intensidad tuvo lugar de madrugada, a las 2.15 horas, una magnitud 3,4 mbLg y epicentro en Dílar. Ese temblor despertó a algunos vecinos de varias localidades del Área Metropolitana y de Granada capital, pero su intensidad fue menor a la de los cuatro más fuertes registrados en la mañana del martes, que superaron los 4 grados de magnitud, y al que se produjo en la madrugada del pasado sábado 15 de agosto, cuando comenzó esta serie de seísmos con un terremoto de 4,8 grados en Alhendín.
Esos terremotos más intensos han provocado numerosos daños materiales en viviendas, especialmente en el barrio del Zaidín y en municipios del Área Metropolitana de Granada como Las Gabias o Churriana de la Vega. De hecho, 600 vecinos de Las Gabias tuvieron que ser desalojados por prevención de sus viviendas y se encuentra realojados en un albergue de Granada capital mientras las actuaciones de emergencia se desarrollan en los edificios desalojados preventivamente. Cuando finalicen los trabajos, los técnicos deberán revisar los edificios y confirmar que reúnen las condiciones de seguridad necesarias para que los vecinos puedan regresar a sus viviendas.
Serie de seísmos «dentro de la normalidad»
Los expertos recuerdan que actualmente no es posible predecir los seísmos ni determinar con certeza si la serie sísmica aumentará o disminuirá, pero desde el punto de vista geológico, la situación entra dentro de los parámetros habituales de una zona con una elevada actividad sísmica como es la Vega de Granada y responde a una liberación gradual de energía en las fallas locales.
La sismicidad en la Cuenca de Granada, en el sector central de las Béticas Orientales, se localiza principalmente en la corteza a profundidades superficiales -menos de 30 kilómetros- y es de magnitud baja a moderada, aunque con la ocurrencia de varios de los terremotos históricos más destructivos y de mayor magnitud registrados en la Península. Recientemente, destaca la serie sísmica ocurrida entre diciembre de 2020 y agosto de 2021 en el entorno de Santa Fe y Atarfe, localizada a unos 10 kilómetros al noroeste de Alhendín. Durante esa serie se registraron más de 3.000 terremotos superficiales, seis de ellos de magnitudes entre M4-M5, con una máxima de M 4,5.
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