La Universidad de Granada tendrá el primer paro académico general este mes de mayo tras aprobarlo la Delegación General de Estudiantes este pasado jueves. Los representantes de los estudiantes de la UGR consideran que hay “un deterioro” del sistema universitario por asuntos como “el aumento del precio de los comedores; el colapso en las salas de estudio o las incidencias vinculadas al transporte” y, por ello, han decidido convocar el paro académico.
Esta es la primera vez que se activa este procedimiento desde que se aprobó la normativa del Paro Académico por el Consejo de Gobierno de la UGR en diciembre de 2024
La Delegación General de Estudiantes lamenta la situación de las universidades públicas andaluzas y considera que “llevan tiempo enfrentándose a un proceso de degradación debido a la infrafinanciación sostenida por parte de la Junta de Andalucía y sus políticas de privatización».
Los representantes de los estudiantes critican que el equipo de gobierno de la UGR «lejos de confrontar directa y públicamente al gobierno autonómico» ha trasladado todos esos recortes al «eslabón más vulnerable de la comunidad universitaria: el estudiantado».
La subida del precio de los comedores
La subida del precio de los comedores universitarios es una de las medidas más criticadas por los estudiantes, que consideran que esta decisión también afectó a los beneficiarios de la Beca Propia de Comedores Universitarios y supuso “la ruptura de la principal promesa electoral del actual rector, Pedro Mercado, con el estudiantado” y “un retroceso enorme en las políticas sociales promovidas por la UGR”.
Los estudiantes también lamentan que tienen que pagar las tarifas ordinarias en el autobús ya que “la transición hacia el modelo de tarjeta única de la Junta de Andalucía, que se impuso casi sin previo aviso, se ha gestionado con una preocupante falta de previsión” y ahora hay “colapso administrativo y retrasos en la fabricación de las nuevas tarjetas».
Además, critican la «saturación» de las líneas de autobuses porque las frecuencias son insuficientes y que no hay “una conexión digna” a las instalaciones universitarias, lo que es «especialmente grave teniendo en cuenta la peculiaridad multicampus de la Universidad de Granada».
Por otro lado, “el colapso” de las salas de estudio es otra situación que critican los estudiantes, que lamentan que tienen que “esperar un tiempo indefinido al aire, usualmente en los meses más crudos del invierno y verano, que es cuando transcurre el periodo de evaluación». Además, señalan que se reduce el horario de apertura “para ahorrar ciertos costes que la UGR calificaba de innecesarios» y que esto no ha repercutido en “una mejora de la calidad de las mismas”.

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