Hay puertos de montaña menos complicados que la salvación de este Granada, que se empeñó en estirar la agonía hasta casi el final del curso. Si el otro día dejó reservado su billete para el próximo viaje de la Liga de las hipertensiones, este domingo ya lo ha dejado pagado, no sin penuria. El conjunto rojiblanco ha llegado definitivamente a la meta, matemáticamente salvado, a pesar de un nuevo pinchazo, esta vez en Córdoba, que hizo inútiles sus pedaladas. Marcó Jacobo en las postrimerías para hacer soñar a los califas tras un asedio blanquiverde, pero el Eibar echó un cable al equipo de Pacheta desde Anduva. Suspiró el técnico, pero qué suplicio los partidos que le quedan.
No hubo rastro del Granada hasta el segundo tiempo, cuando por primera vez apretó el gatillo de la escopeta de la feria. Lo de antes, y en realidad lo de después, fue un monólogo del cuadro cordobesista, que también llevaba las balas de fogueo. Encontró una de verdad apenas se quedó con un hombre menos en el campo, expulsado Diego Percan por pegar un tirón de la melena a Izan González. Justo a tiempo para dejar a los rojiblancos desangrándose en otra actuación paupérrima. Necesitan una buena terapia para salir de la desidia. O que llegue ya el verano para hacer borrón y empezar una nueva cuenta.
Ni un cuarto de hora tardó el Córdoba en hacer temblar el travesaño, difícil de explicar el error de Carracedo. Vilarrasa quebró a todo el Granada para que Adrián Fuentes levantara la pelota. El extremo atacó el envío con los ojos inyectados en sangre, vencido Astralaga, pero le imprimió más potencia que dirección. Tampoco Kevin Medina logró orientar la rosca poco después. Los de Pacheta eran ya marionetas en manos del conjunto blanquiverde, que dominaba sin despeinarse. Tan solo el ímpetu de Flores y Rayan Zinebi, que se colaron en el once de los mayores por sorpresa, animó algo el cotarro, aun bisoños.
El cuadro nazarí esquivaba las balas, pero no lograba despegarse del paredón. Vilarrasa astilló de nuevo el larguero, en un córner raso, y una salida aletargada entregó a Fuentes el gol, rápido Flores para abortar el peligro. Luego fue Requena quien intentó encauzar de tacón el servicio bajo de Carracedo, con intenciones maquiavélicas pero inocente ejecución. El extremo combó después una falta lejana que, sin rematador, por poco sorprende a Astralaga. El arquero volvió a intervenir tras un saque de banda que nadie acertó a alejar. Requena se llevó la pelota del barullo y logró impactar, sólido el guardameta. El rebote fue directo a Fuentes, pero no dispuso de margen para conducir a la red el duodécimo remate en tan solo media hora.
Los de Pacheta, vivos al descanso
No supo ni cómo, pero el Granada salió indemne del tiroteo, sin rasguños al descanso. Regresó del vestuario con la cara lavada, aunque no tardó demasiado en enfangarse de nuevo. Recibió Pablo Sáenz escorado para trazar la carrera diagonal. Armó la pierna en cuanto divisó los palos, aunque el tiro se le fue a los de rugby. Después fue Arnaiz quien montó el rifle, también desde lejos, idéntico el resultado.
Fue para el duelo una inyección de morfina, por más que los entrenadores hicieron girar el carrusel de cambios. Pacheta puso sobre el tapete a Petit, Álex Sola e Izan, en lo que Ania perfundía sangre fresca. Los que agitaban el avispero, sin embargo, seguían siendo Carracedo y Requena. El extremo puso otro centro que el mediocentro, forzado, golpeó como pudo para darle al exterior del poste.
Entró Lemos y al poco tiempo hubo de ser reemplazado por Oscar Naasei, lesionado. El ghanés golpeó con el interior de su bota izquierda el primer balón que le llegó, asistido por su homólogo en el perfil izquierdo en un ataque relámpago, elástico Iker Álvarez para palmear el peligro. A otro que acababa de salir, Diego Percan, se le cruzaron los cables. En una pugna anodina, pegó un tirón de la melena de Izan González, que cayó al suelo de inmediato. El cordobesista se fue directo a la ducha y desde allí escuchó al Nuevo Arcángel alcanzar el nirvana.
Oscar, ahora protagonista en su propia trinchera, no fue capaz de sacar un balón que botó en el área tras el envío. Diego Bri, también recién ingresado, descargó para Vilarrasa y Jacobo voleó en el punto de penalti. Otra cicatriz en el torso rojiblanco para lucir en las vacaciones en las que los de Pacheta llevan ya un mes. Pero en Anduva marcó Magunazelaia y el Granada salió de su estado de amenaza. No se salva por méritos propios, pero a efectos prácticos, es lo mismo.
Ficha técnica:
- Córdoba CF: Iker Álvarez; Carlos Albarrán, Álex Martín, Rubén Alves, Ignasi Vilarrasa; Carracedo (Jacobo, 79‹), Alberto del Moral (Mikel Goti, 53’), Dani Requena, Kevin Medina (Diego Bri, 78‹); Adrián Fuentes (Diego Percan, 58’) y Sergi Guardiola (Dalisson, 79›).
- Granada CF: Ander Astralaga; Pau Casadesús [Álvaro Lemos, 57’ (Oscar Naasei, 72)], Juanjo Flores, Loïc Williams, Baïla Diallo; Rubén Alcaraz, Pedro Alemañ, Manu Trigueros (Izan González, 65’); Pablo Sáenz (Álex Sola, 65’), José Arnaiz y Rayan Zinebi (Gonzalo Petit, 57’).
- Goles: 1-0: Jacobo, min. 84.
- Árbitro: Sergiu Claudiu Muresan, del comité valenciano. Amonestó al local Dani Requena, así como a los visitantes Flores, Baïla Diallo y Loïc Williams. Expulsó con cartulina roja directa al local Diego Percan.
- Incidencias: encuentro correspondiente a la 39ª jornada de Liga en Segunda División, disputado en el estadio Nuevo Arcángel, ante 15.237 espectadores. En la previa del encuentro, Lucía Priego y Esmeralda Coca, las dos primeras jugadoras que han debutado con el Granada CF Genuine, recibieron una camiseta por parte del CEO del club. Además, el nadador paralímpico Paco Salinas hizo el saque de honor tras su medalla conseguida en la Copa del Mundo de París.

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