No fueron muchos los aficionados que decidieron cambiar la inauguración del Corpus 2026 por el último encuentro de la temporada en Los Cármenes, y seguramente menos eran los que esperaban contemplar algo decente, pero incluso en este contexto el Granada logró decepcionar. No supo ni despedirse, en la clausura de una temporada horrible en la que no solo se quedó lejos de las expectativas, sino que también consiguió de nuevo el desapego de su hinchada. Y eso que se adelantó apenas comenzó su último duelo, frente al Sporting. Otero, sin embargo, neutralizó el tanto de Arnaiz al borde del descanso y, ya en el alargue, Brian Oliván despidió otra pifia colectiva. Al menos, pensará Pacheta, se acabó ya el suplicio.
Tantas ganas tenían los de franjas horizontales de, por fin, cerrar una campaña paupérrima, que Arnaiz apenas tardó minuto y medio en sacar a pasear su swing. Habría, seguro, más de uno en el vestuario contando los días para que llegara este sábado y pensar ya en las vacaciones, aunque, a decir verdad, el conjunto rojiblanco llevaba ya tiempo con las chanclas puestas. Pero ni siquiera con el madrugón goleador fueron capaces los nazaríes de rubricar una despedida digna. Adiós deslucido de Trigueros al fútbol, del que hubo poco en Los Cármenes. Era el único aliciente. Otros varios granadinistas, entretanto, cerraban las maletas en casa. Se viene renovación profunda.
Todo empezó como si fuera el salvaje oeste, rapidísimo Arnaiz para apretar el gatillo. Controló mal Gelabert y Trigueros prolongó el robo para servir su última asistencia. El agraciado fue su paisano, que sacó el palo de golf en un parpadeo y ajustó a la red un golazo. Cualquiera habría pensado que era el inicio de uno de esos partidos que, sin nada en juego, concluyen en goleada. Cualquiera que no hubiera visto a este Granada en el último mes y medio, claro. Porque en realidad, nadie quería jugar este encuentro.
No tardó la cita en convertirse en un aburrido ensayo de pretemporada, solo que sin la ilusión de que todo pueda engranar con el paso de las semanas y derivar en un buen año. Esto ya no podía arrancar. Arnaiz estaba empeñado en ofrecer una conclusión digna. Zigzagueó por donde le permitió la línea de cal tras la cabalgada de Hormigo. Descargó atrás y Pascual estampó el tiro en Lucas Perrin. Anduvo Izan avispado para recuperar después y, muy rápido, sacó un disparo con mala uva que detuvo Rubén Yáñez.
Y no hubo mucho más hasta el entreacto. Pablo Vázquez activó la catapulta y Juan Otero pinchó la pelota con magia, seguro Astralaga para repeler. Luego se animó Pau Casadesús al impulso de una corazonada, potente aun atropellado. Llegó al área rival y armó el disparo, tan sólido Yáñez como su homólogo en el otro fondo. Al rechace del córner, Izan intentó de nuevo la diana desde la media luna, por poco arriba.
Otro fallo al final
Al Sporting le preocupaba poco lo de ir perdiendo y el cuadro de Pacheta solo quería que la cosa acabara pronto, por lo que el encuentro se iba así al descanso. Al menos, hasta que la fortuna quiso darle la espalda al Granada por última vez en la temporada. Una falta anodina llegó a Otero, que desde el pico del área escrutó el horizonte en busca de un aliado. Tensó el envío, pero el balón tocó en la pierna de Diego Hormigo y cambió de trayectoria. A Astralaga le pilló cazando mariposas, por lo que acabó en la red.
No fue muy distinto lo de la segunda parte, que casi arranca igual que la primera. Arnaiz la puso botando en el área, pero Pablo Sáenz no logró dirigir el tiro. Otero replicó de inmediato tras la descarga de Dubasin, veloz el joven Flores para cerrarle espacio y evitar que pudiera rematar con comodidad. Pero todo era relleno en un capítulo que no llevaba a ninguna parte. Al menos, hasta que Trigueros dijo adiós. Se despidió entre lágrimas, ovacionado por Los Cármenes en una fila de abrazos, especialmente emotivos los de Lucena y Pacheta.
Fue lo mejor del partido. Porque lo que vino después continuó fomentando el aburrimiento. Salió Baba Diocou, pero quien imprimía profundidad por el costado todavía era Casadesús. Llegó al confín del campo y la puso atrás, afilado el colmillo de Arnaiz, aunque esta vez el golpeo se le fue a la madera. El talaverano envolvió después un centro en papel de caramelo, potente el remate a gol de Sergio Ruiz, pero estaba muy adelantado.
Los minutos se fueron consumiendo al tiempo que lo hacía la paciencia del aficionado, con más de uno preguntándose en la grada por qué había decidido pasar así el sábado noche, pero todavía quedaba la traca final, y no precisamente la del alumbrado del Corpus. No controló Hormigo un saque de banda, presionado por Dubasin, y la pelota salió disparada hacia atrás. Quién sabe dónde iría Astralaga, pero el caso es que el punta llegó antes que él para puntear en horizontal. Casadesús no alcanzó el balón y apareció Brian Oliván para, desde lejos, mandarla a guardar. El broche perfecto a la última función del Circo de los Horrores en Los Cármenes.
Ficha técnica:
- Granada CF: Ander Astralaga; Pau Casadesús, Manu Lama (Baïla Diallo, 79’), Juanjo Flores, Diego Hormigo; Rubén Alcaraz, Izan González (Gambín, 79’), Manu Trigueros (Sergio Ruiz, 59’); Pablo Sáenz (Baba Diocou, 59’), José Arnaiz (Sergio Rodelas, 84’) y Jorge Pascual.
- Sporting de Gijón: Rubén Yáñez; Kevin Vázquez (Eric Curbelo, 73’), Pablo Vázquez, Lucas Perrin (Pablo García, 73’), Andrés Cuenca; Justin Smith, Manu Rodríguez (Brian Oliván, 73’), Álex Corredera; César Gelabert (Gaspar Campos, 46’), Dubasin y Juan Otero (Jesús Bernal, 73’).
-
Goles: 1-0: José Arnaiz, min. 2; 1-1: Juan Otero, min. 45+1; 1-2: Brian Oliván, min. 90+1.
-
Árbitro: Álvaro Moreno Aragón, del comité madrileño. Amonestó al local Rubén Alcaraz, así como a los visitantes Kevin Vázquez y Justin Smith.
-
Incidencias: encuentro correspondiente a la 42ª jornada de Liga en Segunda División, disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes, ante 6.680 espectadores.



Síguenos en redes
