Remedios Herrero, o como todos la conocen «Reme Paz», lleva 65 años viviendo en Benalmádena y todavía parece tener prisa por hacer más cosas. Ha sido maestra durante cuatro décadas, voluntaria contra el cáncer y el alzheimer, concejala, presidenta del Ateneo y es presidenta de la asociación Juntos por la Paz.
Ahora, lejos de bajar el ritmo, dice que está «jubilosa». No jubilada. Y que aún tiene mucho que dar, mucho que ayudar y miles de acciones más que llevar a acabo.
Una vida al servicio de los demás
La vocación llegó antes que el trabajo. Desde que tenía uso de razón quiso ser maestra. Durante 40 años, los niños fueron su manera de entender la vida. «Para mí entrar en la escuela era entrar en el paraíso». Si alguno enfermaba, Remedios iba a su casa para que no se quedara atrás. Para ella, cada alumno era «como un hijo o una hija».
El premio, muchos años después, llega cuando aquellos niños, ya convertidos en adultos, la paran por la calle: «Seño, cuánto me acuerdo de ti». Son recuerdos que, para Remedios Herrero, valen más que cualquier reconocimiento. Especialmente recuerda sus últimos años en la escuela, junto a niños con necesidades especiales. Rechaza las etiquetas y prefiere mirar aquello que cada persona sí puede ofrecer.
Un reconocimiento a toda una vida
Fuera de la escuela, Remedios Herrero ha mantenido durante décadas una intensa actividad social y solidaria: ha sido voluntaria en asociaciones vinculadas al Alzheimer y al cáncer y actualmente preside la asociación Juntos por la Paz, para educar en valores y transmitir enseñanzas que eviten los conflictos. Una trayectoria que encaja con una manera de entender la vida basada en participar, colaborar y estar allí donde alguien necesita una mano. «En todas partes donde hay algo, allí estoy yo, por si necesitan que les eche una mano», resume con naturalidad.
Quizá su particular remedio sea precisamente ese: no quedarse atrapada en lo que fue ni angustiarse por lo que vendrá, porque cada momento es único.
Ese modo de entender la vida explica también que haya sido nombrada «Hija Adoptiva». Remedios Herrero, nacida en Archidona pero vecina desde hace décadas de este municipio, fue nombrada ‹Hija Adoptiva› por unanimidad, con el respaldo de los distintos grupos políticos y de numerosas asociaciones.
Para ella, el valor del reconocimiento está precisamente ahí: en la aceptación de una comunidad a la que ha dedicado buena parte de su vida. «Más que por el título en sí, era por la aceptación. Que el pueblo me tenga y me quiera». Un símbolo a su trayectoria y labor social.
Su medicina tiene nombre: paz
Si hubiera que resumir su filosofía en una palabra, sería paz. Herrero lleva años defendiendo que los conflictos no merecen la pena y que la educación es la primera herramienta para construir una sociedad mejor. «Un niño educado en la paz será un adulto bueno y una persona educada en el bien y no en la violencia y el odio».
Su receta parece sencilla: quererse, ayudarse, mirarse, darse la mano. Y sonreír. Cuando alguien se enfada con ella, no devuelve el golpe. Espera. «Cuando se le quite el enfado, viene, que yo no estoy enfadada, no es necesario, no a todos les caeré bien pero por eso no hay que generar conflicto», explicó. «Enseñar matemáticas o lengua a un alumno es importante, pero educar en valores y que sean buenas personas es algo crucial», y además añade, «Un buen maestro, no es bueno, si es mala persona; lo mismo se aplica a un médico, bombero o cocinero».
Además «Reme Paz», con sus mensajes y acciones no quiere vender su vida, sino compartirla y aunque ya esté «jubilosa» hay que seguir contribuyendo «y seguir viviendo el día a día, siempre con una sonrisa». Y quizás ese sea su verdadero remedio: convertir una vida entera en algo que pueda servir a los demás.



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