Unas barcas, unas sardinas y el calor de las ascuas. Torremolinos no necesita más para rendir homenaje en el XII Concurso de Espetos Costa del Sol a uno de esos productos identitarios de Málaga. Más de una docena de participantes han competido por conseguir la chaqueta que otorga el Círculo de Emprendedores de Torremolinos en colaboración con la Diputación y Sabor a Málaga, además de la organización del Ayuntamiento de Torremolinos, al mejor espetero. Sergio Cerdán Cervantes fue el ganador del concurso. Miguel Ángel de los Ríos y Miguel Ángel León Navarrete fueron segundo y tercero respectivamente.
Durante la jornada de este sábado 1 de julio se ha celebrado en Torremolinos la XII edición del Concurso de Espetos Costa del Sol. Situado entre dos chiringuitos y junto al paseo marítimo, más de una docena de concursantes han competido en un enclave ideal por ver quién es capaz de convencer al jurado con sus espetos y obtener el galardón de mejor espetero.
El jurado ha estado compuesto por Juanjo Carmona, Romina Di Lorenzo, Alejandra Pérez, Luis Villatoro, Andrea Ruiz y Sebastián Martín. Estas personas, además de poseer un gran perfil que los avala como jurado, han tenido el privilegio de ser las encargadas de degustar y puntuar las elaboraciones que los concursantes han elaborado. Sebastián Martín, miembro del jurado, nos explica así la labor del jurado: «La presentación, la calidad del producto, cómo está hecho y, luego, lo más importante, tienen que elaborar un plato de sardina y una pieza que pueden elegir que, muchas veces la diferencia la marca esa pieza».
Con un ritmo frenético, la competición arrancó sobre las 19.00 horas cuando el primer concursante se dispuso en su elaborado. Mientras tanto, el resto de concursantes esperaba a que llegase su turno espetando las sardinas.
El secreto de un buen espeto
Tener un buen producto es indispensable para hacer un buen espeto, pero siempre hay secretos. Mientras los primeros concursantes estaban en faena, Nicolás Gavín, nos contó algunos de los secretos que tiene este noble arte: «Hacer el espeto ni muy lejos ni muy cerca, poniéndole la sal justa, luego hay truquillos que no se cuentan, pero hay que hacerlo con mucho cariño y que se queden con la grasa, que no la seque la sardina».
Los ojos se iban con una pareja de concursantes muy especial: Miguel Ángel Rivero y Hugo Rivero. Ambos eran padre e hijo, y representaban la segunda y tercera generación de espeteros. La costumbre familiar perdura. Esto decía Miguel Ángel, el padre de Hugo: «Venimos a concursar mi hijo y yo, la segunda y la tercera generación».
El padre de Miguel Ángel le enseño con diez años, la misma que ahora tiene Hugo. Cocinar con tu padre y seguir una tradición familiar es algo único. Asi lo expresaba Hugo: «Me gusta hacer los espetos, esta con mi padre, es un buen padre». Y no estaban solos. Además de su familia, más apartado en la playa, dos amigos suyos esperaban a que el chico terminase de espetar.
La organización
Detrás de un evento así hay mucho trabajo invisible que el público general no advierte a primera vista. Para que la gente que se reunió en Torremolinos a disfrutar de una tarde de convivencia con comida de la tierra a precios populares, hay trabajo de organizaciones y personas como el Círculo de Emprendedores de Torremolinos, la Diputación de Málaga, Sabor a Málaga y el Ayuntamiento de Torremolinos. Decenas de personas que trabajan para que todo salga bien y para que lo pase en grande.
Adolfo Trigueros, presidente del Círculo de Empresarios de la Costa del Sol y presidente de la Mesa del Espeto, señaló que este certamen nació en Torremolinos hace doce años por una propuesta de uno de los socios y que fue una idea «magnífica» «poner en valor» un símbolo de Málaga como lo es el espeto. Asimismo, señala que desde el Círculo de Empresarios «queremos mantener estas raíces arraigadas, estas tradiciones culturales tan arraigadas en nuestro litoral malagueño a través de nuestro certamen». Finalizó valorando positivamente la organización con el Ayuntamiento de Torremolinos.
«Queremos mantener estas raíces arraigadas, estas tradiciones culturales tan arraigadas en nuestro litoral malagueño a través de nuestro certamen»
Luis Rodríguez, viceportavoz en la Diputación Provincial de Málaga, explica que la Diputación de Málaga que «no podía haber un evento tan importante a nivel gastronómico que no fuese partícipe de Sabor a Málaga». Señala que en Torremolinos «se reúnen los mejores espeteros de la Costa del Sol, desde Manilva hasta Nerja» y finaliza asegurando que «esto al final es un espectáculo, ver cómo trabajan todas estas personas, ojalá que perdure mucho tiempo y ahí estaremos desde la Diputación de Málaga y desde Sabor a Málaga para seguir impulsándolo».
Lo importante es pasar un buen día y dar a conocer los productos y quienes los elaboran, pero, a decir verdad, nunca está de más ser el campeón. El concurso otorgaba un premio de 300 euros para el tercero, 500 para el segundo y 1.000 para el vencedor, además de un trofeo para cada uno de estos.



Síguenos en redes



