La llamada llegó desde el otro lado del mundo. Un hombre que se encontraba en Singapur contactó con la Policía Local de Alhaurín el Grande para alertar de que su hermano, residente en una vivienda del municipio malagueño, sufría una urgencia médica y necesitaba asistencia. Lo que comenzó como una intervención humanitaria acabó destapando un arsenal de armas ilegales en poder de un ciudadano británico sin ningún tipo de licencia.
Un familiar llamó desde Singapur para alertar de la emergencia. La Policía Local coordinó el acceso al domicilio por videollamada de WhatsApp
Los agentes se desplazaron hasta la vivienda, pero nadie respondió al llamar a la puerta. Ante la posibilidad de que el hombre corriera un riesgo vital, los policías municipales decidieron acceder al interior del inmueble. Para coordinar la entrada y actuar con la mayor información posible, mantuvieron una videollamada de WhatsApp con el hermano del afectado, quien se encontraba a miles de kilómetros de distancia pero pudo guiar a los agentes durante los primeros momentos de la intervención.
La primera intervención
Dentro de la vivienda, los agentes encontraron al único morador en un estado que requería atención médica inmediata. Solicitaron la presencia de una ambulancia y, mientras el hombre era atendido por los servicios sanitarios, los policías observaron en la mesita del recibidor un revólver cargado y listo para su uso. Los agentes lo intervinieron de forma preventiva y, una vez el afectado fue trasladado al hospital, pusieron el caso en conocimiento de la Guardia Civil.
En el recibidor había un revólver municionado. El hombre fue trasladado en ambulancia al hospital y el caso pasó a manos de la Guardia Civil
El instituto armado abrió una investigación y verificó que el ciudadano de origen británico carecía de permiso de armas en España. Este hallazgo justificó la realización de un registro completo de la vivienda, una diligencia que amplió de forma significativa la magnitud del caso.
Más de 1.000 cartuchos con calibres de armas largas
Durante el registro se localizaron otro revólver y una pistola, ambos con munición. Además, incautaron más de un millar de cartuchos de distintos calibres y proyectiles de elevada potencia compatibles con armas largas, según informó la Comandancia de Málaga.
En total, se intervinieron tres armas de fuego: dos revólveres y una pistola, todos ellos municionados y disponibles para su uso inmediato. La cantidad y variedad del material incautado apunta a una acumulación deliberada y sostenida en el tiempo, sin que el propietario contara en ningún momento con la habilitación legal necesaria para ello. Finalmente, los agentes formalizaron una investigación al residente por un presunto delito de tenencia ilícita de armas y remitieron las diligencias a la autoridad judicial competente.

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