El Puerto de Málaga ha recibido este viernes 9 de octubre una de las embarcaciones más singulares del panorama crucerístico internacional. El Orient Express Corinthian, considerado el velero de crucero más grande del mundo, ha amarrado en el Muelle de Levante, en el Atraque Sur, tras completar una travesía de cuatro días desde Marsella. Su visita destaca no solo por sus dimensiones, sino también por la apuesta tecnológica y medioambiental que caracteriza a este exclusivo buque.
Con 220 metros de eslora y 25 de manga, la embarcación llama la atención por sus tres grandes mástiles, de 69 metros de altura, equipados con velas rígidas que suman una superficie de 4.500 metros cuadrados. Esta configuración permite aprovechar la fuerza del viento como principal fuente de propulsión, mientras que sus motores de gas natural licuado (GNL) sirven de apoyo durante la navegación.
Precisamente, uno de los acontecimientos destacados de su primera escala malagueña ha sido el repostaje de este combustible, suministrado por el buque cisterna Alisios LNG. Se trata de una operación todavía poco frecuente entre los barcos de pasajeros que visitan el puerto de la capital de la Costa del Sol.
Exclusividad a bordo y capacidad limitada
El barco pertenece a la división marítima de lujo de Orient Express, vinculada a un grupo hotelero francés, y ha sido construido en 2025 con una importante participación tecnológica de los astilleros galos Chantiers de l’Atlantique.
Su diseño está orientado a ofrecer una experiencia exclusiva a bordo. Dispone de 54 suites y capacidad para 110 pasajeros, con alojamientos que alcanzan los 225 metros cuadrados. La oferta se completa con una cuidada decoración, gastronomía y distintas propuestas de ocio.
Tecnología para reducir el impacto ambiental
Más allá del lujo, el Orient Express Corinthian contiene diferentes soluciones destinadas a limitar su impacto sobre el entorno marino. Entre ellas figuran sistemas de tratamiento de aguas residuales y de lastre mediante filtración y luz ultravioleta, además de mecanismos para producir agua dulce y gestionar los residuos generados durante los viajes.
La embarcación cuenta asimismo con posicionamiento dinámico para determinadas maniobras y sensores diseñados para detectar obstáculos y reducir el riesgo de colisiones con grandes mamíferos marinos. Su tecnología también contempla una posible evolución hacia el uso del hidrógeno verde.
Tras su estancia en Málaga, el velero continuará su itinerario hacia Cádiz, Portimão y Lisboa. Su escala sitúa al puerto malagueño en el recorrido de un modelo de crucero que busca combinar exclusividad, innovación y una mayor eficiencia energética.
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