La Audiencia Provincial de Málaga ha confirmado la condena a seis años de prisión para un hermano de las Reales Cofradías Fusionadas de San Juan, declarado culpable de estafar a varios miembros de la corporación mediante una identidad falsa construida a base de mentiras sobre su fortuna, su profesión y su vida personal. La pena, impuesta en enero por la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia, queda ratificada en una sentencia fechada en mayo de este año que todavía puede recurrirse en casación ante el Tribunal Supremo.
El condenado, veterano portador del trono del Cristo de la Exaltación, tejió su engaño entre febrero y junio de 2023. Se presentó ante directivos de distintas mayordomías como un hombre adinerado dispuesto a invertir su fortuna en la hermandad. Decía haber ganado nueve millones de euros en un sorteo de la ONCE, aseguraba ser agente de la Policía Nacional (a veces hablaba de pertenecer a la policía secreta) y contaba que su hija pequeña se había curado milagrosamente de una leucemia. Nada de eso era cierto.
Supuestos proyectos para la cofradía
Con esa fachada se ganó la confianza necesaria para prometer que financiaría varios proyectos de la cofradía. Se comprometió a sufragar unas cabezas de varal para el trono de María Santísima del Mayor Dolor, presupuestadas en 80.000 euros; la restauración de un moldurón del trono del Cristo de la Exaltación, por 9.500 euros; el dorado de ese mismo trono, valorado en 48.376,07 euros, y varias esculturas para decorarlo, por otros 53.000 euros. A la lista sumó un frente de altar para la capilla de María Santísima de Lágrimas y Favores, de 10.000 euros, y un grupo de siete esculturas para el Cristo de la Exaltación, presupuestado en 90.000 euros. Para hacerlo creíble llegó a reunirse con los artistas encargados de los trabajos y a firmar contratos según los presupuestos. Ninguno de esos proyectos llegó a ejecutarse.
Una vez ganada esa confianza, empezó a pedir cantidades menores con distintas excusas. A un hermano le sacó 1.000 euros en efectivo para el diseño de las cabezas de varal, más 150 y 400 euros por dos bocetos, y un Bizum de 500 euros el 14 de junio. A ese mismo hermano le propuso además entregarle 1.500 euros «en negro» a cambio de devolverle 15.000 en tres meses; nunca lo hizo. A otra víctima le pidió 1.000 euros para pagar a un orfebre. A una tercera, 280 euros por una maqueta en 3D y, ya pasada la Semana Santa, 400 euros por la limpieza del manto de la Virgen; más tarde intentó sacarle otros 400 para una segunda limpieza y 1.500 por cuatro paños de bocina bordados, aunque estas dos últimas cantidades no llegó a cobrarlas. A un cuarto perjudicado le planteó una inversión de 2.000 euros, supuestamente gestionada por un tío suyo que ejercía de «broker», con la promesa de devolverle entre 15.000 y 20.000 en septiembre. Tampoco recuperó su dinero.
La sentencia suma 1.400 euros de la recaudación de una excursión de la cofradía a Almería y Sevilla, de los que se apropió, y el valor de 30 décimos de Lotería de Navidad que recibió para vender y nunca liquidó. En total, el perjuicio económico reconocido asciende a 9.230 euros, repartidos en indemnizaciones de 3.550, 1.000, 680 y 4.000 euros para los cuatro afectados.
Seis años de cárcel por delito continuado de estafa
La pena confirmada combina cuatro años por un delito continuado de estafa, agravado por su condición de multirreincidente, y dos años más por apropiación indebida. El acusado arrastraba tres condenas firmes anteriores por estafa, dos de ellas cumplidas en diciembre de 2021.
En el recurso, la defensa alegó vulneración de la presunción de inocencia y cuestionó que los testimonios de las víctimas bastaran para probar los delitos, además de sostener que los afectados podrían haber evitado el engaño con una mínima diligencia. Sobre la apropiación indebida, negó que hubiera pruebas documentales de que el acusado se hubiera quedado con el dinero. La Fiscalía pidió mantener la condena.
La Audiencia rechaza esos argumentos. Los testimonios coincidieron en que el procesado hablaba del premio de nueve millones, decía pertenecer a la Policía Nacional y relataba la enfermedad de su hija, tres elementos que según el tribunal le sirvieron para construir una falsa apariencia de solvencia. Los pagos por Bizum, además, quedaron documentados, y en uno de ellos el propio acusado pidió que se hiciera constar como «donativo» para camuflar la operación. Uno de los perjudicados explicó en el juicio que entregó el dinero por la buena fe propia del ámbito cofrade y por la confianza que le transmitía la supuesta condición policial del acusado.
El condenado negó haber recibido parte de las cantidades y ofreció explicaciones alternativas para otras: sobre los 2.000 euros del Bizum, alegó que se trataba de un préstamo personal, y también negó haberse quedado con el dinero de las excursiones y la lotería. Tanto el tribunal de instancia como la Audiencia dieron más peso a las versiones de las víctimas, que coincidían entre sí y en varios casos estaban respaldadas por documentos. Frente a esa prueba, señalan los magistrados, el acusado solo opuso negativas sistemáticas.
Síguenos en redes






