El estudio para determinar qué ubicación era la ideal para situar la Nueva Rosaleda fue contundente: entre las cinco opciones, la ampliación de la Universidad salió como clara vencedora. Sin embargo, estos terrenos pertenecen a la UMA y, pese a mostrar su predisposición a colaborar con las tres instituciones propietarias para favorecer al crecimiento y desarrollo de la ciudad, anuncian la creación de una comisión de expertos «inmediata» para valorar la propuesta de «forma transversal».
Tal y como asegura su rector, Don Juan Teodomiro López Navarrete, la UMA «nunca ha sido ni será un obstáculo para los grandes proyectos de la ciudad». Según afirma, «esto no es un jarro de agua fría para el proyecto», sino que, al igual que las instituciones hicieron su trabajo para valorar qué opción era la más indicada, ahora le toca a la UMA valorar una decisión que cambiará por completo el futuro del campus.
«Velaremos por la adecuada protección universitaria. Gestionamos un patrimonio público. La UMA no ha tomado ninguna decisión, pero desde hoy empieza un análisis serio de la situación. Cualquier paso debe contar con una base segura», afirma el rector.
¿Cuánto puede dilatarse en el tiempo esta decisión?
En la rueda de prensa del pasado viernes, el alcalde de Málaga vaticinaba que las obras del futuro estadio acabasen «en 2032». Sin embargo, esta valoración previa de la UMA para determinar qué se hace con estos suelos dilatará los tiempos del proyecto: «La comisión se va a constituir de forma inmediata. Por suerte, en la UMA contamos con muchos expertos y, por lo tanto, no tenemos que buscarlos externamente. No me atrevo a decir cuánto va a durar este estudio, pero es una decisión enormemente relevante para nuestra ciudad y nuestro campus».



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