El incendio declarado en el hotel Ibis del Centro de Málaga ha superado las 32 horas de duración y ha sido dado por controlado por los bomberos, aunque todavía no puede darse por extinguido completamente. Los equipos de emergencia confían en poder concluir los trabajos a lo largo del día, si bien advierten de que la situación sigue siendo compleja. Lo importante es que parece que la estructura ha aguantado y el riesgo de colapso es mínimo, si acaso puntual.
El principal obstáculo en este momento no son las llamas en sí, sino la imposibilidad de acceder al interior del edificio. Los bomberos no pueden entrar al inmueble hasta garantizar que no existe ningún foco activo que pueda reavivar el fuego.
La estructura del hotel lo complica enormemente: el edificio, construido en 2007, combina una estructura metálica con un forjado interior de madera, un sistema que agiliza considerablemente los plazos de obra, pero que lo hace especialmente vulnerable ante incendios de esta magnitud. La decisión de construir una estructura de acero y madera, más ligera frente al hormigón armado, venía condicionada de la resistencia que admitía el terreno.

El metal se calienta hasta temperaturas extremas, y cuando el fuego alcanza el forjado de madera, puede consumirlo por completo en ese punto, generando hundimientos de plantas enteras. Los técnicos creen que este fenómeno se ha producido en algunos puntos del edificio, aunque insisten en que, en principio, la estructura general no presenta riesgo de derrumbe. Una vez extinguido el incendio, será necesario realizar un estudio detallado del estado estructural del inmueble.
La fachada sur, junto a la iglesia de Santo Domingo, es la más afectada: allí se originó el fuego y es donde los daños son más severos
La zona que más ha sufrido la virulencia del incendio es la fachada sur del edificio, la que limita con la iglesia de Santo Domingo, lugar donde se originó el fuego. Esta parte del hotel ha estado expuesta a las llamas durante más tiempo y con mayor intensidad, alimentadas por la decoración interior y el material aislante del inmueble.
Fue precisamente en esta franja sur donde el fuego se inició (a falta de confirmación oficial todo apunta a la cocina de la cafetería Le Grand Café en el bajo comercial) y desde donde se propagó al resto del edificio. El lunes por la tarde, el viento jugó en contra: las llamas, que empezaban a contenerse, se extendieron con rapidez desde el extremo sur hasta el norte de la estructura, complicando los trabajos de extinción y prolongando notablemente el operativo.
Un edificio singular
La tipología constructiva del Ibis ha sido un factor determinante en el desarrollo del incendio. Frente a los edificios convencionales de hormigón, donde los forjados actúan como barrera natural contra la propagación vertical del fuego, en este caso la madera ha actuado como combustible, facilitando que las llamas avanzaran con mayor velocidad y dificultando su control.
Esta circunstancia también explica por qué, incluso con el incendio controlado, los bomberos no pueden aventurarse en el interior: no conocen con exactitud el estado de cada planta ni si existen zonas donde el suelo pueda haber cedido o esté a punto de hacerlo.
Una vez que se certifique la extinción total, los técnicos iniciarán una inspección exhaustiva del edificio para determinar en qué estado ha quedado la estructura, con especial atención a la fachada sur. Solo entonces se podrá evaluar si el inmueble tiene posibilidades de ser rehabilitado o si los daños son irreparables.
El incendio del hotel Ibis, uno de los más prolongados y complejos que han tenido que afrontar los bomberos de Málaga en los últimos años, ha concentrado durante dos días la atención de miles de malagueños en el centro de la ciudad.



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