Hoy 2 de mayo se celebra el Día Internacional contra el Acoso Escolar y la atención vuelve a centrarse en una realidad que sigue presente en las aulas y que exige una respuesta colectiva. El bullying no es un problema aislado entre quien lo sufre y quien lo ejerce: implica a todo el mundo. Compañeros, docentes y familias forman parte de un escenario en el que el silencio puede ser tan dañino como la propia agresión.
Hablar de acoso escolar sigue siendo difícil. La vergüenza, el miedo a represalias o la sensación de no ser escuchado frenan a muchas víctimas y testigos. En ese contexto, en una entrevista concedida a 101 Televisión, el coach y presentador televisivo Pedro García Aguado deja claro uno de los mensajes clave: hay que romper esa barrera cuanto antes.
«Atrévete a contar aquello que estás viendo o aquello que te está pasando. Y sobre todo, ¿qué les ocurre? ¿Por qué no lo cuentan? Muchas veces por vergüenza, muchas veces porque no se sienten escuchados. Muchas veces lo han contado y se les ha tildado de chivatos o de chivatas».
El papel clave de quienes observan
El problema, sin embargo, no se limita a quien sufre directamente el acoso. A su alrededor hay numerosos observadores cuya reacción, o falta de ella, resulta clave. Cuando nadie actúa, el que acosa encuentra respaldo implícito y la víctima queda más expuesta. «En un acto de bullying hay muchos actores y muchas actrices», explica García Aguado, quien insiste en la necesidad de cambiar ese equilibrio: que quienes presencian estas situaciones den un paso al frente y dejen de ser parte pasiva.
Esa responsabilidad compartida es uno de los pilares fundamentales para combatir el acoso escolar. No basta con identificarlo; es necesario intervenir desde el primer momento. Minimizarlo o restarle importancia sigue siendo uno de los grandes errores. «El taparlo, no hablarlo, no hacer caso a los chicos y a las chicas cuando vienen a contarlo y decir: ‹bueno, eso es cosa de niños, eso es cosa de niñas, ya se le pasará, te hará más fuerte›…», lamenta.
El acoso escolar sigue presente en las aulas y recuerda que no es un problema individual, sino de todo el entorno: cuando nadie actúa o habla, la situación de la víctima puede empeorar
Escuchar, creer y actuar
Frente a esa tendencia, el mensaje es contundente: escuchar, creer y actuar. El acoso no desaparece por sí solo y puede dejar consecuencias profundas en quienes lo sufren. Por eso, la educación emocional, el acompañamiento y la implicación del entorno son herramientas clave para prevenir y frenar estas conductas.
También es importante entender que no existe una única causa detrás del bullying. Factores como la educación, el contexto social o la gestión emocional influyen en el comportamiento de los menores. «Son muchos factores los que influyen en que un chaval o una chavala cometa actos de acoso», señala García Aguado, subrayando la necesidad de abordar el problema desde diferentes ámbitos.
Vencer el miedo para cambiar las cosas
En este escenario, el papel de los jóvenes es fundamental. Denunciar, apoyar a quien lo sufre y no normalizar determinadas conductas puede marcar la diferencia. El consejo del coach es directo: «Que venzan el miedo, que no pasa nada, que desde el miedo se pueden cambiar las cosas».
Herramientas para frenar el acoso
Precisamente con ese objetivo, el pasado jueves la Diputación de Málaga acogió la conferencia ‹Valientes›, impartida por el propio Pedro García Aguado. Cerca de 400 estudiantes de entre 12 y 14 años participaron en una jornada en la que se compartieron testimonios reales y se ofrecieron herramientas para identificar y frenar el acoso escolar. La iniciativa buscaba, sobre todo, concienciar a los jóvenes para que den el paso de hablar y actuar ante cualquier situación de bullying.
«En Valientes lo que vamos a hacer es que los alumnos y las alumnas que vengan al auditorio, aparte de escuchar historias muy potentes, se lleven una cajita de herramientas y que cuando la abran salga eso de vencer el miedo. Atrévete a contar aquello que estás viendo o aquello que te está pasando», explicó García Aguado momento previos a la conferencia.
Una idea que resume el objetivo de la jornada y del propio Día Internacional contra el Acoso Escolar: el silencio no es una opción. Romperlo es el primer paso para cambiar las cosas.

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