La Plaza de la Constitución afronta su tercera noche de acampada por la vivienda con una organización cada vez más estructurada. Cerca de 90 tiendas de campaña ocupan ya el espacio y sus participantes han convertido la protesta en algo más que un conjunto de tiendas: hay calles, zonas comunes y distintas tareas repartidas entre los propios acampados.
Una forma de ponerle orden al caos
Los manifestantes han ordenado la Plaza de la Constitución de manera que, con el paso de los días, ha dado lugar a una pequeña comunidad en pleno centro de Málaga. Cada tienda tiene un nombre para lograr identificar quién duerme ahí. Además, cuentan con una entrada, zona con materiales para realizar las pancartas, una plataforma para cargar todos sus dispositivos y hasta un horario para ver cuándo se reunen y qué actividades hacen.
¿Cómo se organizan para convivir los manifestantes?
La organización también se traslada a la alimentación. Los participantes han habilitado una zona de comida y cocina en la que se preparan y se distribuyen alimentos para quienes permanecen en la plaza. «Tenemos organizada la comida por zonas: desayunos, almuerzo, cenas y picoteos, además, tenemos comida para veganos y celiacos», comentaba una de las manifestantes.
La limpieza es otra de las tareas que se han repartido entre los participantes. Las diferentes zonas de la plaza se mantienen organizadas y se realizan turnos para garantizar la seguridad y el funcionamiento de la protesta. No obstante, se quejan de que durante la noche hay personas que le molestan e insultan mientras duermen.
Críticas al nuevo decreto de vivienda
La aprobación este martes de los nuevos decretos de vivienda del Gobierno no ha puesto punto final a la protesta. Al contrario, algunos de los participantes consideran que las medidas se quedan cortas y califican el decreto como «descafeinado». Quienes permanecen en la plaza aseguran que estas medidas no responden a sus reivindicaciones. Algunos manifestantes llevan desde la primera noche y aseguran que no tienen intención de irse hasta que no se produzcan cambios suficientes.
Por ahora, la mirada está puesta en el sábado. Los participantes preparan una nueva manifestación para este fin de semana. Mientras tanto, la Plaza de la Constitución continúa funcionando día y noche como punto de encuentro. Entre tiendas de campaña, pancartas, comidas y rutinas, los acampados mantienen su reivindicación sin intención de marcharse.


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