El Málaga es equipo de Primera. Y lo es gracias a una camada única de canteranos que ya es historia de la entidad. El proyecto de Loren Juarros ha sido más que palpable en estos dos años desde Primera RFEF, pero aún va a quedar más a la historia por quiénes rubricaron sus dos ascensos: de Antoñito Cordero en Tarragona a Larrubia y Chupe ahora en Almería.
El proyecto, desde el banquillo
Si los protagonistas en el campo han sido canteranos, desde el banquillo no ha sido menos. Pellicer, un hombre de la casa, asumió la responsabilidad en Primera RFEF para ascender con sus ‘niños’ a Segunda División. Fue agónico, pero su apuesta decidida por unos canteranos por entonces inexpertos se antojó como clave para lo que vino en el futuro.
El de Nules siguió en Segunda, pero en este segundo año, los resultados dejaron de acompañarle. De nuevo fue un hombre de la casa, Juan Francisco Funes, el que asumía la responsabilidad. No tenía una tarea sencilla, pero construyó a un equipo que conocía a la perfección para redireccionar a una plantilla que hoy es de Primera.
13 canteranos en el primer equipo
La mitad de la plantilla que ha llevado al Málaga a Primera son canteranos. Un sentimiento de pertenencia que ha calado entre unos malaguistas que han visto crecer a los suyos.
Los héroes fueron Carlos López, Rafita, Ángel Recio, Murillo, Dani Sánchez, Izan Merino, Arriaza, Dani Lorenzo, Haitam, Aaron Ochoa, Rafa Rodríguez, David Larrubia y Chupete. Estos dos últimos, fueron quienes dieron este nuevo ascenso a Primera tras ocho años.



Síguenos en redes

