Ramón Enríquez es uno de los capitanes del Málaga y le ha tocado mucho ejercer en la sombra, como en el ascenso conseguido en Tarragona, que confiesa ser una espinita clavada al no poder vivirla en el campo, aunque ahora está ante la oportunidad de conseguir otra hazaña histórica si el equipo sube a Primera División, lo que sería un sueño cumplido para el de Órgiva.
«Se me pasa por la cabeza el cumplir un sueño que tuve desde el primer día que pisé Málaga con 12 años. Es muy positivo que el equipo esté como esté, que todos los hemos tenido. No solo hablo en mi nombre, tenemos todos muchas ganas de afrontar cosas bonitas pero tenemos esa línea de ir partido a partido. Es verdad que lo de Tarragona fue una espinita, pero el fútbol es así y la vida».
Se ha preparado para este momento: «Yo creo que siempre he trabajado muy duro en la sombra. Siendo consciente de lo que venía e iba a luchar con el equipo. No solo a nivel individual sino en lo colectivo estamos en un gran momento, muy contentos. Que sigamos en esa sintonía y lo disfrutemos».
Ha sido capitán, le haya tocado jugar o no: «Un capitán es un capitán siempre, no solo cuando las cosas van bien. He seguido apoyando y pensando en la gente que igual participa menos. Gracias a ellos el equipo está donde está. Somos un poco los encargados de animar a la gente. La fortaleza de este equipo es la unión en los malos momentos».
Ramón transmite el mismo mensaje que sus compañeros: «Lo bueno de este equipo es que en todo tipo de momentos hemos mantenido la calma, la alegría. La parte buena de ser una plantilla joven es que no miramos más allá. Igual es nuestro último partido en casa, tenemos la tranquilidad de ir día a día».
Racing y nombres propios
El Racing no llegará de paseo: «Desde dentro hablamos que quienes se crean que el Racing viene de fiesta está muy equivocado. Son el mejor equipo de la categoría y queremos ganarles a los mejores. Queremos demostrar que en un futuro queremos ser un equipo que lucha por cosas bonitas. El Racing no va a venir a pasearse».
Complicada situación con Luismi y el ejemplo de Brasanac: «Lo de Luismi no es una situación fácil. Nos duele mucho. Vino el año pasado y nosotros recién ascendidos. No solo nosotros sino toda la afición deberíamos darle ese reconocimiento. Intentamos ayudarle en todo lo que podemos. Solo tenemos palabras de agradecimiento». Sobre el gesto de Brasanac tras ser cambiado en el minuto 30, el granadino lo pone en valor: «Ya no solo Darko, que también. Somos unos afortunados. El tener tantos jugadores que rechazan lo individual por lo colectivo, esa gente es la que nos hace tener esa diferencia. Como capitán quitarnos el sombrero con ese tipo de gestos. Eneko, Lobete… Gracias a sus jugadores la gente está disfrutando tanto».



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