El Real Betis ha abierto este martes las puertas del Benito Villamarín para presentar el estado de las obras en la grada de Preferencia y para arrojar más detalles sobre fechas de regreso, datos sobre la construcción y costes de dicho proyecto.
El conjunto heliopolitano quiere volver a su barrio para la temporada 2028-2029, por lo que a las obras del nuevo Villamarín les quedan aún dos años. Sin saber con certeza la financiación del proyecto, el club ha informado que se está trabajando en ello, así como en el alquiler a largo plazo de una zona para un hotel que ocupará el 80% del edificio anexo y que servirá para costear parte de la obra.
Dos fases distintas, pero paralelas
Los trabajos no paran y la primera fase se inició hace un par de semanas con la construcción de pantallas y contención. Este paso inicial consiste en la excavación del cajón de hormigón armado de 26 metros de profundidad que irá por todo el perímetro y que albergará el futuro parking de 900 plazas. Esta fase está prevista que se alargue hasta finales de verano o principios del próximo otoño.
El encargado de desglosar los detalles de las obras ha sido Federico Martínez Feria, director general del Real Betis, quien ha confesado que, actualmente, hay más de cincuenta personas trabajando en dicho espacio, que, además, contará con un hotel y usos adyacentes. Los costes de esta primera fase, según Martínez Feria, ascenderían hasta los diez millones de euros.
La segunda fase, que comenzará en paralelo con la excavación, consistirá en la construcción de la estructura del edificio anexo. Entre los planes de los dirigentes verdiblancos figura el deseo de albergar una final europea en el futuro. Sin embargo, las posibilidades de ser sede mundialista son casi nulas, porque Sevilla ya cuenta con La Cartuja.
En cuanto a la famosa cubierta, el club ha informado que se está rediseñando para reajustar costes, aunque el proyecto visual se mantiene y no sufrirá modificaciones. Martínez Feria ha confirmado que cubrirá la totalidad de las gradas, que supone el 35% del presupuesto y que el aforo del estadio no se verá alterado. Por ello, el Benito Villamarín seguirá contando con 60.000 localidades y el césped experimentará una bajada en torno a los 30 centímetros para mejorar la situación de los denominados «asientos de visibilidad reducida».
Financiación
Con respecto a la financiación y rentabilidad del estadio, el Real Betis ha indicado que se va a realizar una imputación de parte de los gastos con los beneficios que generará el nuevo estadio y ha asegurado que la casa de todos los béticos estaría completamente pagada en 25 años. El dirigente bético ha indicado que se trata de un proceso colaborativo en desarrollo en el que hay un rediseño del proyecto inicial.
Como ya se ha comentado, el hotel ocupará la mayor parte de la superficie y el espacio, alrededor de un 80%, será un alquiler a largo plazo con el que se pagará parte de la financiación de la obra. Sobre las cadenas hoteleras que han llamado a la puerta de la planta noble bética, Martínez Feria ha confirmado que el interés de tres empresas internacionales ha sido especialmente alto y que esperan cerrarlo todo antes del verano. El resto de usos se prevé que estén destinados a clínicas especializadas y relacionadas con el deporte. Además, habrá conexión de Preferencia con el edificio anexo.



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