Los hallazgos en el yacimiento Cerro Macareno, en el término municipal de La Rinconada, apuntan a una industria vinícola. En este sentido, el proyecto general de investigación, dirigido desde la Universidad de Sevilla (US) y con la colaboración del Ayuntamiento rinconero y su Museo, está llevando a cabo una nueva campaña de estudios arqueológicos sobre este recinto, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), tras la realizada el año pasado.
Los trabajos desarrollados en este año tienen como objetivo completar la excavación de los cortes realizados en la elevación occidental. En concreto, el corte 2, destinado a documentar un área artesanal de fines del siglo V e inicios del IV a.C. que ya se conocía desde las excavaciones de emergencia llevadas a cabo en 1974 por el Museo Arqueológico de Sevilla, que se inició en la campaña de 2025 y que culmina en esta.
Vivienda, talleres y cocinas
«Estamos completando la excavación del año pasado, terminando de extraer las instalaciones industriales desde finales del siglo V a.C. y principios del IV a.C. que hay en la parte superior. Hornos pequeños de cerámica y un horno metalúrgico que ha aparecido, probablemente de cobre, muy completo, con todos sus elementos muy bien conservados en el interior, lo cual permite estudiar el proceso de fabricación», ha explicado el director del proyecto y profesor del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la US, Francisco José García Fernández.
El director ha destacado que todo indica que es de los mejor conservados que se conocen ahora mismo. Asimismo, se están vaciando las habitaciones que quedaron sin completar su excavación el año pasado, estancias de la fase anterior, «que son habitaciones de vivienda, talleres y cocinas de función doméstica, pero probablemente vinculados a la transformación agrícola por la cantidad de semillas y de restos de fauna que aparecen».
Miles de pepitas de uva
En este sentido, durante la visita, el director del proyecto ha señalado que se han encontrado miles de pepitas de uvas, lo que señalaría un Cerro Macareno rodeado de viñedos y una posible industria vinícola. «Con respecto a las estancias hay una serie de habitaciones, unas de función más doméstica, básicamente estancias para comer y para dormir; un espacio central, probablemente semiabierto, de cocina con muchísima actividad, que empezamos a excavar el año pasado, y una zona con sucesión de pavimentos de cantos rodados y de hogueras, que se corresponden a talleres».
Estos dibujan un periodo muy dinámico, con cambios de uso del espacio y una variedad de estrategias económicas, que combinan la agricultura especializada, la ganadería, la caza, la industria y el comercio.



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