Las calles de Sevilla han dejado en las últimas horas una imagen tan poco habitual como llamativa. En la noche de este martes, 14 de julio, se ha dejado ver por la calle Recaredo el paso de misterio del Cristo de la Exaltación con las imágenes completamente protegidas por fundas blancas y sobre una plataforma de transporte. La parihuela fue trasladada a uno de los talleres sevillanos con motivo de los trabajos de mantenimiento y adecuación que se llevarán a cabo en la misma.
Las imágenes, difundidas la propia hermandad y por otros particulares, muestran el paso avanzando de noche sobre un vehículo especial mientras numerosos viandantes y clientes de las terrazas se detienen a contemplar una estampa impropia de estas fechas. El dorado del canasto contrasta con las figuras cubiertas para protegerlas durante el desplazamiento; una escena más propia de la Cuaresma que del tiempo estival.
La corporación del Jueves Santo ha querido reconocer públicamente esa implicación: «La Hermandad agradece a la cuadrilla de costaleros del Santísimo Cristo de la Exaltación, a su capataz y a su equipo la disponibilidad mostradas en el traslado de la parihuela del paso, con motivo de los trabajos de mantenimiento y adecuación que se llevarán a cabo en la misma».
El misterio
El paso de misterio del Santísimo Cristo de la Exaltación es uno de los más antiguos que procesionan en la Semana Santa de Sevilla, desde el siglo XVII. Muy reconocido por sus grandes dimensiones, el conjunto concentra verdaderas obras de arte de la imaginería, la talla y la orfebrería, ejecutadas por artistas de prestigio; algunos fundamentales en la Historia del Arte, como Luisa Roldán ‘La Roldana’.
En 1678 la Hermandad firma el contrato de ejecución del paso de misterio con los maestros escultores Luis Antonio de los Arcos, la Roldana y Cristóbal de Guadix. La composición original del misterio -o al menos la que ha llegado hasta nosotros a través de diferentes representaciones gráficas- coincide notablemente con lo descrito en el documento y a pesar de lo que muchos piensan, no difiere tanto de la actual.
Aunque el contrato lo firmen de los Arcos y de Guadix, resulta evidente la presencia de Pedro y Luisa Roldán. Era bien conocida la demora en entregas de los primeros por lo que no es de extrañar que tuvieran que intervenir. Los personajes que componen ante nuestros ojos la escena de la Crucifixión del Señor presentan rostros toscos, mostrando fealdad e incluso enfado; recurso muy común para contraponer su maldad a la bondad y misericordia infinita de Jesucristo.
Dos imágenes del misterio se desmarcan de manera evidente de la línea artística del conjunto llevándonos a Luisa Roldán (La Roldana). Conocidos como «los mejores ladrones de Sevilla», por la belleza de su modelado, sus formas y movimiento han sido catalogados por un gran número de expertos como unas de las mejores figuras secundarias de nuestra Semana Santa.



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