La marcha procesional «Rocío» cumplirá cien años de vida en la Semana Santa de 2027. Se trata de una composición musical dedicada a la Virgen del Rocío de Almonte que fue compuesta hace un siglo por Manuel Ruiz Vidriet junto a Manuel Pérez Tejera.
No obstante, con el paso de los años, «Rocío» dejó de estar vinculada exclusivamente a la advocación para la que fue concebida. Su interpretación se extendió por numerosas localidades y terminó incorporándose al repertorio habitual de bandas de música de toda España. Hoy en día es considerada como una marcha clásica de los repertorios de las bandas de músca.
Influencias y referencias de otros géneros musicales
A modo de curiosidad, la marcha incluye referencias e influencias de la popular canción mexicana «Peregrina», compuesta en 1922 por Ricardo Palmerín sobre versos de Luis Rosado Vega.
Según el relato tradicional, Vidriet, entonces fagotista de la Orquesta del Teatro del Duque de Sevilla, escuchó la popular canción interpretada por un grupo mexicano y tomó parte de su melodía para incorporarla a su marcha.
No obstante, «Rocío» guarda otra particularidad. Su conocido solo de flauta y el trío final están inspirados en «La procesión del Rocío»; un destacado poema sinfónico que Joaquín Turina compuso en 1912.
Precisamente este fragmento, con su característico sonido de flauta, recuerda al toque de la gaita rociera y se ha convertido en uno de los pasajes más reconocibles de la marcha.
¿Marcha original?
Uno de los debates que rodean a esta marcha es el grado de originalidad que guarda la misma. Esto se debe a que un fragmento de la marcha responde a la canción mexicana, «Pergrina» y que el solo de flautín está inspirado en «La Procesión del Rocío» de Turina. Con lo cual, suprimiendo estos dos motivos musicales, ¿cuánto queda de original en la partitura?
No obstante, a los autores de la marcha procesional se les reconoce y aplaude la idea original, la instrumentación y, especialmente, la adaptación de estas dos obras musicales a marcha de procesión.
Su enorme popularidad contrasta con el cuestionamiento que, especialmente en los últimos años, se ha realizado sobre su proceso de creación. Una circunstancia que convierte su centenario en una oportunidad para volver a escucharla, pero también para conocer qué hay realmente detrás de una de las marchas más interpretadas de la música procesional.
En 2027 se cumplirán, por tanto, cien años de una marcha que ha trascendido a su propio autor y que forma parte, para varias generaciones, de la banda sonora de la Semana Santa y de las devociones populares.
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