La periodista Ana García Romero, nacida en Sevilla en 1966 y referente de la crónica social andaluza durante décadas, ha fallecido este sábado 30 de mayo a los 60 años de edad después de enfrentarse durante cuatro años a un cáncer de páncreas. Su desaparición supone una gran pérdida para el periodismo especializado en sociedad y espectáculos, ámbito en el que desarrolló gran parte de su trayectoria profesional.
Colaboradora habitual de ‹El Mundo›, García Romero se convirtió en una figura imprescindible en los principales acontecimientos sociales, culturales y de moda celebrados en Sevilla y en otros puntos de Andalucía. Su presencia era habitual en cualquier evento relevante, donde ejercía su labor informativa con una combinación de cercanía, profesionalidad y experiencia.
Una periodista respetada por famosos y compañeros
Siempre acompañada de una pequeña cámara fotográfica, una libreta para tomar notas y su inseparable bolso cruzado, Ana García construyó una sólida relación de confianza con numerosos personajes públicos. Artistas, empresarios, celebridades y protagonistas de la vida social encontraban en ella una profesional rigurosa que abordaba sus historias personales con respeto y sin caer en el sensacionalismo.
Su capacidad para obtener testimonios y retratar el lado más humano de los personajes la convirtió en una de las voces más reconocidas de la prensa social sevillana.
Carácter firme y pasión por el oficio
Quienes la conocieron destacan su fuerte personalidad y su determinación para desempeñar su trabajo. En los grandes actos públicos sabía abrirse paso entre multitudes para ejercer una profesión que defendió con orgullo hasta el final de sus días.
Durante los últimos años, en un contexto marcado por la irrupción de creadores de contenido e ‹influencers› en los espacios informativos, Ana García reivindicó el valor de la experiencia periodística y del trabajo realizado desde el conocimiento del sector.
Su amistad con la también periodista Pepa Juste fue una constante a lo largo de su carrera. Ambas compartieron innumerables coberturas y fueron rostros habituales en los principales acontecimientos sociales y artísticos de la capital andaluza.
Compromiso con la profesión hasta el final
A pesar del avance de la enfermedad, la periodista continuó vinculada a la actualidad. De hecho, su última crónica fue publicada con motivo de la reciente Feria de Abril, cuando los efectos del tratamiento comenzaban ya a limitar sus fuerzas.
Su compromiso con el oficio se mantuvo intacto incluso en los momentos más difíciles, demostrando una vocación periodística que nunca abandonó.
Una batalla marcada por la fe y la esperanza
El diagnóstico de cáncer llegó de forma inesperada en 2022, tras unas pruebas médicas realizadas después de sufrir una caída provocada por un caballo durante la llegada a Sevilla de las hermandades del Rocío tras la romería.
Persona profundamente creyente, interpretó aquel episodio como una señal de fortaleza para afrontar el proceso que tenía por delante. Durante los años posteriores mantuvo la esperanza en los tratamientos médicos y conservó la confianza en que podrían prolongar su vida y mejorar su calidad de vida.
También contó con el respaldo constante de los profesionales sanitarios del Hospital Virgen del Rocío, que exploraron distintas alternativas terapéuticas frente a un tumor que presentaba un pronóstico complejo desde el inicio.
Sevilla y Cádiz, los dos lugares de su vida
Ana García Romero residía en el barrio sevillano de Los Remedios, donde había nacido y desarrollado buena parte de su trayectoria vital. Sin embargo, Cádiz ocupaba también un lugar especial en su corazón, al reunir allí parte de sus raíces familiares y numerosos recuerdos personales.
Con su fallecimiento desaparece una de las periodistas más reconocidas de la crónica social andaluza, una profesional que hizo de la cercanía, la constancia y el respeto a las fuentes las señas de identidad de toda una carrera.



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