La futura mezquita de Sevilla tuvo su origen en el año 2005, cuando se registró el proyecto en el Ministerio de Educación y Cultura del Gobierno de España. Tras este, se haya una financiación 100% privada, según la fundación, de unos 10 millones de euros aportado por donaciones de fieles y fondos privados. Malasia es uno de los principales dadores, además de que muchas de las cuentas bancarias que ofrece la fundación para realizar pagos, son de origen indonesio o malasio, gestionadas en colaboración con ONG locales para facilitar el flujo transparente de donaciones.
Además, la Fundación Mezquita de Sevilla guarda una gran relación diplomática con Catar, país que comparte muchos ideales islámicos con Malasia. En el año 2021, el presidente del proyecto Ibrahim Hernández, fue entrevistado por el Sr. Saud Al-Dulaimi, con el título «Pensamientos y Percepciones» dentro del Programa Pensar y Pensadores del Foro de Autores de Qatar, del Ministerio de Cultura y Deporte de Qatar.
El país de Oriente Medio con esto busca, con esta entrevista y un documento oficial presentado en base a ello, demostrar el interés del Ministerio de Cultura de Qatar por dar visibilidad y validación institucional al proyecto sevillano dentro del mundo árabe.

Quién está detrás de la fundación
El máximo representante de la entidad es Ibrahim Hernández, quien ocupa el cargo de Presidente del Patronato desde el año 2017. Con anterioridad a esta fecha, y de manera ininterrumpida desde la fundación del organismo en 2005, Hernández ejerció las funciones de vicepresidente. Su labor principal se centra en la estrategia de expansión, la interlocución con delegaciones extranjeras y la dirección de las comisiones de captación de fondos internacionales en el Sudeste Asiático y el Golfo Pérsico.
El contrapunto en la gestión local lo ejerce Jalid Nieto, cofundador de la organización y Vicepresidente y Portavoz oficial desde el año 2005. Nieto ha sido de forma permanente la cara visible del proyecto ante la sociedad sevillana, asumiendo la relación directa con los medios de comunicación españoles y las negociaciones políticas con la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla para la tramitación de las licencias del Polígono Sur.
A este organigrama se suma la figura de Malik A. Ruiz, presidente de la Comunidad Islámica en España. Aunque su vinculación con el núcleo sevillano data de 2005, su papel como cabeza visible internacional se consolidó estratégicamente a partir de 2014, actuando desde entonces como el avalista institucional y jurídico de la fundación ante gobiernos extranjeros, como el de Malasia, para garantizar el origen transparente de los fondos de la comunidad.

Malasia, principal donante
El país asiático tiene una presencia mayoritaria de la religión musulmana en su territorio, en concreto el suní, que sigue de forma prioritaria la escuela jurídica shafií. Esta práctica es la religión oficial de la federación y guía el sistema legal y cultural para la mayoría de la población malaya. No solo guarda relación con la futura mezquita de Sevilla y su organización, también con la gran mezquita de Granada, la «padrina» de la hispalense.
La relación entre la Mezquita Mayor de Granada y Malasia es histórica, institucional y financiera. Se basa en que el país asiático funcionó como uno de los patronos clave para poder financiar y finalizar su construcción en el año 2003, sirviendo hoy en día como el «modelo de éxito» que los líderes musulmanes andaluces exportan de cara al nuevo proyecto de Sevilla.
El 23 de abril de 2015 una delegación de la Fundación Mezquita de Sevilla visitó Malasia para presentar el proyecto del Centro Cultural Islámico de Sevilla. La delegación estuvo integrada por Malik A. Ruiz, presidente de la Comunidad Islámica en España (CIE); Ibrahim Hernández, vicepresidente de la Fundación Mezquita de Sevilla; Bashir Castiñeira, director de la Gran Mezquita de Granada; y Muhsin Sierra, director de Visit al Andalus.
Solo tres meses después, en julio de 2015, el gobierno de Malasia entregó un cheque por valor de 909.200 euros. Fue en la Embajada de Malasia en España, y en el mismo participó el vicepresidente del país, Tan Sri Muhyiddin Yassin, que hizo entrega del cheque a los representantes de la fundación.

Dónde queda Catar
La relación entre el país de Oriente Medio y la fundación es puramente institucional. Forma parte de una estrategia de relaciones internacionales entre proyecto y estado, además de formar parte de un plan de los cataríes por visibilizar la cultura islámica. Pero Malasia y Catar profesan y practican, mayoritariamente, el islam suní.
La relación entre Malasia y Qatar respecto al islam se basa en una alianza estratégica de cooperación institucional, finanzas islámicas y diplomacia cultural, donde ambos países promueven una visión global del islam suní alineada con la moderación, la modernidad y la influencia geopolítica internacional.
Tanto Kuala Lumpur como Doha se posicionan a nivel global como los principales referentes del islamismo moderno y tecnológicamente avanzado, alejados del rigorismo estricto de otras potencias del Golfo Pérsico, promoviendo un islam compatible con el libre mercado, la educación superior, la diplomacia internacional y la asimilación en sociedades occidentales, como la sevillana.
Malasia y Qatar son dos de los mayores centros financieros islámicos del mundo. Su relación económica está fuertemente impregnada de principios religiosos. Además tienen sistemas bancarios compatibles, pues Malasia es el líder indiscutible en la emisión de Sukuk (bonos islámicos) en el Sudeste Asiático, mientras que Qatar posee un músculo financiero gigantesco a través del Qatar Islamic Bank. Ambos estados colaboran de forma activa en la estandarización de las leyes de la Sharía aplicadas al comercio global.
Además, ambos estados ejercen un contrapeso interno dentro de la Organización para la Cooperación Islámica, promoviendo una agenda de desarrollo multilateral que no dependa exclusivamente del liderazgo histórico de Riad.




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