Hay subidas de valor y hay disparos como el de Miguel Sierra. El extremo granadino, que en julio apenas estaba tasado en 300.000 euros, ha visto cómo Transfermarkt elevaba su cotización hasta los 7 millones en la revisión de este mes de octubre, un incremento superior al 2.200% que lo convierte, con diferencia, en el futbolista que más se ha revalorizado en todo el Sevilla FC este arranque de temporada.
El dato cobra más sentido si se repasa de dónde viene el jugador. Con 22 años, Sierra ni siquiera tenía garantizado un sitio en la primera plantilla el pasado verano, hasta el punto de que sigue manteniendo el dorsal 30, heredado de su etapa en el filial.
Nueve jornadas después, es ya una pieza casi indiscutible para Luis García Plaza en la banda derecha: ha disputado los siete partidos de Liga previos al parón de selecciones, ha anotado dos goles y acumula 497 minutos, lo que le convierte en el quinto futbolista más utilizado de la plantilla, solo por detrás de Agoumé, Juan Iglesias, Gabriel Suazo y Odysseas Vlachodimos, los cuatro únicos que han completado el cien por cien de los minutos posibles.
Saltan las alarmas positivas
El rendimiento ha encendido ya las alarmas positivas en las oficinas del Sánchez-Pizjuán, donde se empieza a estudiar una renovación con mejora de contrato. Sierra tiene ficha hasta junio de 2029, por lo que el club no tiene prisa, aunque sí llama la atención su cláusula de rescisión, fijada en 20 millones de euros, una cifra que podría quedarse corta si el granadino mantiene esta progresión.
Curiosamente, es la misma cláusula que tenía Oso antes de salir el pasado verano rumbo al Estrasburgo por la mitad, unos diez millones, aunque en aquel caso el Sevilla negociaba con la urgencia de un jugador que terminaba contrato en pocos meses, una presión que, de momento, no existe con Sierra.
El caso de Sierra no es aislado dentro de una plantilla que, en conjunto, ha pasado de los 148,8 millones de euros de junio a los 176,8 millones actuales. Buena parte de esa subida responde a que los fichajes realizados este verano por José Ignacio Navarro ya cuentan con tasaciones superiores a las de los futbolistas que salieron, a lo que se suma el buen inicio liguero del equipo.
Otras actualizaciones sevillistas
Entre las otras revalorizaciones destacan la de Lucien Agoumé, que llega ya a los 18 millones, la de Andrés Castrín, que sube hasta los 8 millones en plena pugna con Sangante por su puesto, o la de Robbie Ure, tasado ya en 7 millones pese a no haber estrenado su casillero goleador como sevillista. Suazo, Nico Guillén y Juan Iglesias suben, cada uno, un millón, mientras que Kochorashvili y Julio Díaz lo hacen en medio millón.
No todo son subidas, eso sí. Carmona, relegado a un papel secundario tras la irrupción de Juan Iglesias y con apenas 60 minutos disputados en siete jornadas, pierde dos millones y se sitúa en los 10. El caso más llamativo, sin embargo, es el de Fofana: pese a ser una de las sensaciones de la competición, su valor cae de los 23 a los 15 millones, ocho menos que antes de llegar procedente del AC Milan.
La explicación hay que buscarla en el propio mercado: no es lo mismo venir de un equipo que pelea la Europa League que aterrizar en un Sevilla instalado en zona de permanencia, por mucho que el rendimiento individual del francés esté siendo sobresaliente.
En el Betis, una de cal y otra de arena
Un fenómeno parecido se repite al otro lado de la ciudad. En el Betis, Natan se ha convertido en el jugador más valorado de la plantilla entre los que registran cambios, con 30 millones de euros, solo por detrás de Abde y Antony. Pero el caso que más llama la atención es el de Troy Parrott.
El delantero irlandés, máximo goleador de la Nations League y con dos goles y una asistencia en sus tres últimos partidos como bético, sufre sin embargo la mayor caída de toda la plantilla verdiblanca, perdiendo cinco millones hasta los 20. Un recordatorio, tanto en Nervión como en Heliópolis, de que Transfermarkt no siempre premia el buen momento individual cuando el contexto de equipo o de mercado tira en la dirección contraria.
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