La planificación deportiva del Sevilla FC pasa este verano por una prioridad tan importante como la incorporación de refuerzos: aligerar una masa salarial que continúa condicionando el margen de maniobra de la entidad. En ese escenario aparecen tres nombres marcados en rojo: Tanguy Nianzou, Joan Jordán y Fede Gattoni. Los tres finalizan contrato en junio de 2027, pero el objetivo del club es que ninguno continúe en la plantilla cuando arranque la próxima temporada.
La situación tiene un importante impacto económico. Entre los compromisos adquiridos con estos futbolistas, el Sevilla destina más del 20 % del presupuesto reservado para salarios, una cifra difícil de sostener para una entidad inmersa en un proceso de ajuste financiero.
La operación salida, prioridad en Nervión
La dirección deportiva trabaja en distintas fórmulas para desprenderse de estos contratos. Sobre la mesa aparecen opciones como negociar una rebaja salarial, facilitar una rescisión pactada o incluso aceptar traspasos por cantidades simbólicas si eso permite liberar una parte importante del coste de plantilla.
No se trata de una operación sencilla. Los elevados emolumentos firmados en su día complican tanto una renegociación con los propios futbolistas como la posibilidad de que otros clubes asuman esas condiciones económicas.
El central francés cuesta unos 13 millones de amortización anual, lo que convierte su salida en uno de los grandes objetivos del verano
En el caso de Nianzou, además, el peso financiero es especialmente significativo. El central francés cuesta unos 13 millones de amortización anual, lo que convierte su salida en uno de los grandes objetivos del verano.
El horizonte de 2027
Si finalmente ninguno encuentra destino en este mercado, el club sabe que dentro de un año dispondrá de un importante balón de oxígeno. La finalización de los contratos de Nianzou, Jordán y Gattoni permitiría liberar una cantidad muy relevante del presupuesto destinado a salarios, recursos que podrían reinvertirse en la reconstrucción de la plantilla.
Sin embargo, en el Ramón Sánchez-Pizjuán prefieren no esperar. Al quedar únicamente una temporada de vinculación, consideran que este verano puede ser el momento idóneo para facilitar una salida, ya que los futbolistas todavía tendrían la posibilidad de firmar contratos de larga duración con otros equipos.
Januzaj abre el camino y Marcao espera turno
El Sevilla ya ha conseguido desprenderse de una de las fichas más elevadas del vestuario con la salida de Adnan Januzaj, cuyo salario suponía un importante alivio para las cuentas del club.
El siguiente gran contrato que desaparecerá será el de Marcao, aunque en su caso habrá que esperar hasta 2028 si no se encuentra una solución antes. El central brasileño continúa representando otro de los elevados costes heredados por la entidad, concretamente el coste anual del brasileño ronda los siete millones de euros.
Más allá de los jugadores señalados para abandonar el club, la dirección deportiva también deberá resolver el futuro de Chidera Ejuke, cuyo contrato expira igualmente en 2027.
El Sevilla estudia distintos escenarios: intentar obtener un ingreso mediante un traspaso este mismo verano, abrir conversaciones para ampliar su contrato o aplazar cualquier decisión hasta comprobar cuál es su rendimiento durante la próxima campaña. Será una de las carpetas abiertas en un mercado en el que la reducción de costes vuelve a convertirse en la principal prioridad de la entidad.



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