El Sevilla FC vuelve a tirar de épica y remonta un 2-0 ante el Villarreal en la antepenúltima jornada de liga. Los blanquirrojos fueron arrollados en los primeros minutos, pero consiguieron empatar antes del descanso gracias a los goles de Oso y Kike Salas. Ya en la segunda mitad, los nervionenses aprovecharon un milagroso disparo de Akor Adams, que entró por la escuadra y que supone la tercera victoria consecutiva de los sevillistas.
Los nervionenses afrontaban un complicado encuentro contra el tercer clasificado de la liga y en un estadio difícil. El conjunto blanquirrojo, tras dos victorias balsámicas ante Real Sociedad y Espanyol, tenía que demostrar que no solo depende de los resultados en el Sánchez-Pizjuán para mantenerse en Primera División. García Plaza introducía cuatro cambios con respecto al once que ganó 2-1 al conjunto dirigido por Manolo González el pasado sábado.
El encuentro iniciaba con cierto dominio por parte del Sevilla, que veía cómo, a pesar de tener la pelota, no era capaz de infundir miedo al conjunto castellonense. Los blanquirrojos reclamaron un penalti a Carmona que no concedió el colegiado.
Fragilidad absoluta
Esa imagen de equipo unido, fuerte y compacto que había transmitido el Sevilla en sus tres últimos partidos en Nervión quedó, al igual que en Oviedo y Valencia, olvidada en La Cerámica. Los de Marcelino García Toral no tuvieron que hacer una gran jugada ni malabares para golpear en su primer tiro a puerta.
Una conducción de Mikautadze sin oposición alguna por parte del mediocampo sevillista acabó con el georgiano cediéndole la pelota a Gerard Moreno en la corona del área. El catalán solo necesitó realizar una pequeña finta para generarse un hueco y poder disparar con la zurda. El balón entró prácticamente llorando, pero valía igual.
Con el marcador en contra ya desde el minuto 13, el panorama no parecía que pudiese empeorar, pero sí. En otra jugada donde la tensión defensiva de los hispalenses fue, cuanto menos, cuestionable para lo que se está jugando el club sevillano, Moleiro se metió hasta la cocina y, una vez llegó a línea de fondo, centró al segundo palo. Allí encontró a un Mikautadze totalmente solo y sin marca que empujó la pelota y puso el 2-0.
MaravillOSO gol
No todo estaba perdido, lógicamente. Quedaba mucho partido y había que entender que el Villarreal no es un equipo férreo y rocoso en defensa. En alguna se les podía cazar, y así fue. Agoumé puso un gran balón a la espalda de Freeman y Oso, con un control espectacular, se adentró en el área, recortó a Pau Navarro y disparó. El tiro no fue el mejor, pero Arnau Tenas tampoco mostró un nivel salvador.
El canterano, que había vuelto a la titularidad, permitía al Sevilla recuperar la intensidad propia de un partido crucial. La sensación era que el Villarreal se había confiado tras los dos goles y había permitido que los hispalenses empezaran a dominar el partido.
La cantera, al rescate
Primero había sido el carrilero y, cuando el partido parecía que llegaba al final de la primera mitad, le tocó a Kike Salas ser el otro héroe sevillista. Los de García Plaza estaban arrollando a los valencianos en los minutos finales del primer tiempo y dicha superioridad se tradujo en otro gol, el del empate.
De ir 2-0 y verlo todo muy oscuro a marcharse a los vestuarios habiendo conseguido lo más difícil. El mérito se lo había llevado el central moronense, pero la jugada del empate es una demostración de lo acertado que puede llegar a estar todo el equipo, al menos a nivel de entrega y compromiso, cuando todos los jugadores van a una.
El Sevilla, que estaba apretando arriba, consiguió robar la pelota en tres cuartos de campo y una gran asociación entre Azpilicueta y Vargas terminó con el suizo apurando línea de fondo y poniendo un balón a media altura al corazón del área. Allí se encontraba un Kike Salas que no dudó en engancharlo de primeras para fusilar a Arnau Tenas y poner el 2-2 en el marcador. Los hispalenses, tras ir claramente de muy menos a mucho más, se marchaban al entretiempo con los muebles salvados.
La puntilla
El partido, tras el paso por vestuarios, pasó a no tener dueño y, aunque el Villarreal revivió, el Sevilla no renunciaba a nada. Las ocasiones se producían en las dos áreas. Igual de cerca estuvo el tercero de los andaluces, por un disparo lejano que casi sorprende a Tenas, como el desempate de los valencianos con un tiro peligroso de Moleiro.
Todo estaba igualado y ciertamente calmado, pero no sé si es la magia de las últimas jornadas o la fe de un equipo que hace diez días estaba en la UCI y ahora hace cosas impensables. En una jugada que parecía destinada a terminar como las demás, en las manos de alguno de los porteros, Sow encontró abierto a un Akor Adams que, al igual que contra el Espanyol, se vistió de superhéroe.
El nigeriano realizó un golpeo a la altura de los mejores delanteros del planeta para batir a Arnau Tenas y poner el 2-3 definitivo en el marcador. Sin ser definitiva, la permanencia del Sevilla está muy cerca con estos 43 puntos. De hecho, la mayoría de simulaciones indican que, con dicha cantidad, te salvas en un porcentaje alto, pero es que lo mismo no es tan descabellado pensar en Europa.
Ficha técnica
Villarreal -2: Tenas; Freeman, Pau Navarro, Renato Veiga y Pedraza; Pépé (Buchanan, 60’), Parejo (Comesaña, 70’), Gueye (Partey, 60’) y Moleiro; Mikautadze (Ayoze Pérez, 70’) y Gerard Moreno.
Sevilla FC -3: Vlachodimos; Carmona, Azpilicueta, Kike Salas, Suazo y Oso; Agoumé, Sow (Gudelj, 86’) y Vargas (Juanlu, 67’); Maupay (Alexis Sánchez, 71’) y Akor Adams (Castrín, 86’).
Goles: 1-0 Gerard Moreno (13’); 2-0 Mikautadze (20’); 2-1 Oso (36’); 2-2 Kike Salas (45+2’); 2-3 Akor Adams (72’).
Árbitro: Mateo Busquets Ferrer, colegiado catalán. Amonestó a los locales Ayoze (81’) y Renato Veiga (90+2’); y al sevillista Carmona (90+3’).
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 36 de LaLiga. Estadio de La Cerámica. Hubo 600 aficionados visitantes.



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