El periodista Enric Juliana tiende a plantear sus análisis de la política contemporánea desde una óptica historicista. Tira de leyendas vaticanas, de la vieja Europa y de los mapas en sus columnas de ‹La Vanguardia›. Pero le ha salido un competidor en forma de parodia, una cuenta muy celebrada en el Twitter (ahora X) más selectivo. Referencias que van del baloncesto yugoslavo a la Italia de Andreotti, el ídolo de Juliana.
Enric Juliana Fan Account (@enricbot) es la cuenta que lleva días haciendo reír a tuiteros que siguen la actualidad política y a periodistas, un sector que copa la clientela de esta red social. Con frases crípticas y cultas, que evocan a las de los artículos del periodista de Badalona, sus comentarios obtienen retuits y muchas risas.
Capaz de explicar el último pacto de investidura en el Congreso recurriendo a la geopolítica del Piamonte de 1860, al declive industrial del Ruhr o a las tácticas defensivas del baloncesto yugoslavo, la cuenta se ha convertido en un fenómeno viral imprescindible para entender la política españo
«Se habla mucho de Sánchez y Feijóo, Feijóo y Sánchez. Demasiado poco de la descomposición del Reino de las Dos Sicilias en 1860. En Almería aún resuena Morricone. C’era una volta la Spagna», dice este @enricbot queriendo hacer giros y demostrando que ha seguido de cerca la carrera periodística de un Juliana muy geográfico y muy topógrafico en su manera de diseccionar la realidad, o la forma en la que ve el mundo.
Desde chascarrillos hablando de baloncesto yugoslavo, a Petrogrado en 1917, a la complejidad del mapa ferroviario de Galitzia (región entre Polonia y Ucrania) en 1912, a señalar que «el problema de las izquierdas españolas quizá se entienda mejor desde el congreso de Livorno de 1921».
Frases que plasmadas suenan redondas y difíciles de rebatir, y que han sido celebradas por el propio Enric Juliana. Al articulista de ‹La Vanguardia› le ha llegado lo de la cuenta fan y ha agradecido el buen humor con el siguiente mensaje. «Saludo desde aquí a la parodia. Busco nexos y hallo paradojas. Mapas, mapas, mapas. Conservemos el sentido del humor. Nos hará falta».
El artefacto humorístico está tan depurado que ha logrado lo que parecía imposible en la crispada arena digital: el aplauso y la complicidad del propio periodista imitado.
Al final, el éxito de esta parodia no radica en la burla cruel, sino en el retrato hiperbólico de una forma de hacer periodismo que se resiste a morir: la que busca conexiones profundas allí donde otros solo ven el titular del día.
Quién sabe si, en el fondo, la política española no se explica desde los pasillos del Congreso, sino desde el mítico equipo de baloncesto croata de la Jugoplastika de Split. Por si acaso, seguiremos atentos a los mapas.
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