Diego Ventura es algo así como el ‹Morante del rejoneo›, un esteta a caballo que además tiene una larga amistad desde la infancia con el genio de La Puebla, el refugio vital de dos revolucionarios de la tauromaquia ya sea a caballo o a pie. El portugués, aunque sevillano de adopción, vive sus horas por las heridas de gravedad de sus caballos Fouto y Brillante, sus caballos estrella para el último tercio de la lidia.
Ambos equinos iban junto al resto de ejemplares de la cuadra de Ventura en un camión que tuvo un accidente en Trujillo, en Extremadura. El genio del rejoneo, que había firmado horas antes una tarde de gloria en las Fiestas del Pilar de Zaragoza, vive con preocupación los avances veterinarios de Fouto y Brillante, ya que para él sus caballos son algo más que su herramienta de trabajo, son su familia, como unos «hijos» según ha dejado dicho en más de una ocasión.
No es exagerado llamar a Diego Ventura el ‹Morante de la Puebla del rejoneo›. Lo curioso es que más allá de las similitudes por haber elevado su maestría dentro de la disciplina, a ambos les une una larga amistad. Aunque nacido en Lisboa en 1982, Ventura se ha criado en la localidad sevillana de La Puebla del Río desde pequeño.
La conexión vital entre Morante y Ventura
José Antonio Morante de La Puebla y Diego Ventura se conocen desde pequeños aunque el torero le saca tres años. El lisboeta llegó siendo apenas a un bebé al municipio sevillano, ya que su padre el rejoneador João António Ventura fue contratado por Ángel Peralta para domar caballos y la familia se instaló en el rancho de la zona.
Los dos tenían ya la vocación del toreo, uno a pie y el otro a caballo, y soñaban con llenar las plazas de toda España. Desde niños fueron granjeando una amistad en los callejones y corrales del rancho de de los Peralta. De hecho, según apuntan páginas especializadas el debut informal de ambos ante el público local fue en una becerrada en La Puebla del Río en la que Ventura contaba con apenas unos 7 años y Morante tendría en torno a 10.
La casualidad y que a fin de cuentas están en los carteles importante hizo que este domingo 18 de octubre también compartieran tarde en una jornada desigual. Diego Ventura sí festejó por todo lo alto mientras Morante de la Puebla cerró la temporada frustrado y ofuscado con el público de Zaragoza.
Lo cierto es que a estos niños crecidos en las marismas guardan similitudes a la hora de afrontar el toreo, conjugando cierta mística barroca y un estilo revolucionario. Ambos pueden ser encuadrados dentro de las clasificaciones taurina en el catálogo de genios o artistas, una condición que no es del gusto de todos los entendidos.
La conexión vital es tal que Diego Ventura bautizó a uno de los caballos más importantes y emblemáticos de toda su trayectoria con el nombre de ‹Morante›. También los hijos de ambos se conocen y son familias conectadas pese a las temporadas taurinas en las que tanto José Antonio como Diego andan de aquí para allá.
Ahora, Diego Ventura está con el alma en vilo por la salud de Fouto y Brillante, los dos caballos de los diez que iban en el camión que han sufrido peores heridas en el accidente ocurrido en una carretera de Extremadura.
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