Construir un hospital de campaña de mil metros cuadrados en menos de 48 horas parece una misión difícil de completar. El SAMU lo ha conseguido, en Sevilla, en la antigua base aérea de Tablada, con vistas a atender grandes catástrofes internacionales de primera magnitud. Ha sido posible gracias a más de 40 profesionales y voluntarios, que han participado en un ejercicio que supone un «paso decisivo», según ha valorado la organización en una nota, dentro del proceso de acreditación de su Equipo Médico de Emergencias conforme a los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En concreto, la revisión que se está realizando en Tablada reproduce las condiciones que SAMU deberá afrontar durante el proceso de evaluación internacional de la OMS. Este procedimiento incluye una revisión documental en Ginebra y una comprobación práctica de la capacidad real de despliegue, organización, asistencia sanitaria, logística, comunicaciones y autosuficiencia del equipo.
La jornada ha permitido evaluar sobre el terreno la capacidad de SAMU para trasladar, instalar y mantener operativa una estructura sanitaria autónoma en países afectados por terremotos, inundaciones, huracanes, conflictos u otras crisis humanitarias. El dispositivo está preparado para funcionar sin depender de infraestructuras locales que, en estos escenarios, pueden encontrarse dañadas, colapsadas o fuera de servicio.
Para desastres naturales, ¿y epidemias?
El SAMU ha desplegado el hospital de campaña pensando en grandes desastres naturales como terremotos, inundaciones, incendios, sequía, tormentas, tornados, huracanes o ciclones. Pero también pueden servir para epidemias. Así lo vimos en 2020 cuando el mundo estaba inmerso en la pandemia del Covid-19, que colapsó nuestros hospitales y sistema sanitario, y podrían volver a servir en un futuro no muy lejano en caso de tener nuevos virus amenazando a la sociedad, como fue recientemente el caso del hantavirus.

Este despliegue representa la «consolidación de años de experiencia humanitaria» y la posibilidad de integrar en un mismo dispositivo la respuesta sanitaria, psicológica y logística. Supone también convertir esa experiencia acumulada en una «estructura estable, organizada y preparada para incorporarse a los mecanismos internacionales de respuesta ante emergencias».
El centro neurálgico del despliegue es el puesto de mando y control, respaldado por un puesto de mando retrasado desde el que se coordinan los recursos, las comunicaciones, los relevos y las necesidades logísticas. Esta estructura «constituye el motor de la intervención y permite mantener una conexión permanente entre el personal desplazado, la dirección de la operación y las instituciones nacionales e internacionales implicadas».
Representantes de las Fuerzas Armadas, Guardia Civil, Policía Nacional, servicios de emergencia, entidades sociales y otras instituciones han recorrido las instalaciones desplegadas en Tablada y han conocido el funcionamiento de las diferentes áreas asistenciales y logísticas. La acreditación permitirá que SAMU pueda ser movilizado de manera ordenada e integrada en las respuestas internacionales, trabajando bajo protocolos comunes con autoridades sanitarias, organismos multilaterales y otros equipos humanitarios. El objetivo es garantizar que, ante una gran catástrofe, la ayuda sanitaria «llegue con rapidez, profesionalidad, autonomía y capacidad real para funcionar desde el primer momento».



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