El Consorcio de Bomberos de la Provincia de Cádiz (CBPC) ha movilizado un dispositivo especial de emergencia con destino a Ávila para colaborar activamente en las tareas de extinción del devastador incendio forestal declarado en la zona de Burgohondo, considerado ya el mayor de la historia de España. El contingente está integrado por 16 profesionales procedentes de distintas zonas de la provincia —bajo el mando de un sargento— y cuenta con un despliegue técnico de 5 vehículos: 3 bombas rurales pesadas, 1 vehículo de mando todoterreno y 1 furgoneta de transporte de personal.
La salida de la dotación ha tenido lugar desde el parque de bomberos de Jerez, en un acto que ha contado con el respaldo institucional de la presidenta de la Diputación de Cádiz, Almudena Martínez; la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo; y el presidente del Consorcio, José Ortiz. Durante el encuentro, Martínez del Junco ensalzó la entrega y el compromiso constante de unos efectivos «que siempre están donde se les necesita», al tiempo que trasladó la solidaridad de la provincia gaditana con las poblaciones damnificadas. Por su parte, José Ortiz recordó el histórico de la red solidaria del consorcio, presente de forma habitual en grandes catástrofes como la DANA de Valencia, los incendios de Orense o el terremoto de Marruecos.
El operativo gaditano centrará inicialmente su zona de acción en la localidad de El Barraco, coordinándose de forma directa con el Puesto de Mando Avanzado ubicado en el municipio de Navaluenga. Esta intervención directa responde de forma urgente a la petición oficial de colaboración emitida por la Diputación de Ávila a través de la Asociación de Consorcios y Servicios de Bomberos de España.
La situación sobre el terreno es sumamente crítica. El fuego de Burgohondo ya calcina más de 50.000 hectáreas y, si se suman los focos simultáneos en Madrid y Toledo, la cifra total del desastre supera las 75.000 hectáreas quemadas, obligando al confinamiento o la evacuación de más de 90.000 personas. El contingente de Cádiz se incorpora a las tareas de control en un escenario de extrema complejidad, marcado por las fuertes rachas de viento y temperaturas extremas que dificultan las labores de los servicios de emergencia.



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